Jueves 15 de Enero de 2009
Las autoridades de Zurich amenazaron con limitar las actividades de asistencia al suicida, obligando a los médicos a que vean a los pacientes más de una vez y restringiendo el suministro de pentobarbitol. Algunas organizaciones están almacenando la mayor cantidad posible de la droga, mientras que otras, como Dignitas, recurrieron a bolsas de plástico y helio.
Se coloca la bolsa en la cabeza de la persona y se suelta helio. "La persona muere en el 99,9 por ciento de los casos", según Derek Humphry, escritor británico cuyo manual para suicidas "Final Exit" (Ultima salida) vendió al menos un millón de copias.
Igual que la mayoría de los suizos, los residentes de este pueblo están a favor del suicidio con ayuda, "pero lo del helio es demasiado", expresó Manfred Milz, quien está desalojando a Dignitas de su edificio.
Dignitas tiene hasta junio para mudarse. Será su tercer traslado en dos años.
La demanda de sus servicios, mientras tanto, sigue creciendo. Dignitas dice que tiene casi 6 mil afiliados. Algunos son simplemente gente que se solidariza con su causa, pero abundan también las personas que se proponen suicidarse llegado el momento.
El gobierno está analizando medidas que podrían poner fin al "turismo de suicidas", lo que James Harris, de la organización londinense Dignity in Dying (Dignidad en la muerte), traería aparejados suicidios mucho más crueles, a menudo fallidos.
Suiza es el único país que permite que un extranjero venga a suicidarse. Una ley vigente desde 1942 fija muy pocas restricciones al sitio, el momento y la razón de los suicidios asistidos.