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Zona sur: supermercados y comercios se mantienen alertas

Reclamaron a las autoridades un protocolo de acción frente a cualquier movimiento sospechoso y una línea de contacto directa. "Esto se nos anticipó", dijo Verónica Solmi de la Cámara de Supermercados.

Viernes 29 de Noviembre de 2013

A poco de comenzar noviembre, los supermercadistas ya habían solicitado al Municipio una reunión para prevenir los hechos que, finalmente, se produjeron el miércoles pasado en Villa Gobernador Gálvez y Rosario. "Esto se nos anticipó", señaló Verónica Solmi, integrante de la Cámara de Supermercados de la ciudad. La dirigente confirmó que, frente a lo ocurrido, algunos comercios de zona sur rosarina decidieron mantener ayer sus puertas cerradas como medida preventiva y resaltó que el día de los incidentes "se pidió a las autoridades de Seguridad provincial que establecieran un protocolo de acción ante cualquier hecho o movimiento sospechoso, además de una línea de comunicación directa". A su vez, los dirigentes de la Federación de Paseos Comerciales advirtieron que, "si el fenómeno avanza, los locales no tendrán más opciones que cerrar sus puertas hasta después de las fiestas o desabastecerse para dejar de ser atractivos a los delincuentes".

La representante de los supermercadistas recordó que "semanas atrás se había solicitado una reunión con la Secretaría de Gobierno del municipio para fijar un protocolo frente a la posibilidad de que estos hechos se produjeran, como ocurrió en diciembre del año pasado". Y señaló que en las últimas 72 horas "habían aumentado los comentarios entre los comercios de las zonas periféricas de que eso podía repetirse".

Sin embargo, hubo que actuar sobre la coyuntura y el miércoles los dirigentes de la cámara, que tiene 130 socios en Rosario y la zona, lo que representa más de 300 bocas de expendio en la región, mantuvieron reuniones tanto con las autoridades municipales como con funcionarios del Ministerio de Seguridad de la provincia.

En el encuentro, según detalló Solmi, "se estableció el protocolo y se elaboraron los mecanismos de actuación para que los comerciantes puedan actuar ante cualquier sospecha, movimiento o hecho raro" y señaló que, "además de comunicarse con el Comando Radioeléctrico llamando al 911, se estableció una línea directa con las autoridades para actuar inmediatamente".

Otro de los puntos que la representante de la cámara destacó fue "la necesidad de que las autoridades lleven adelante tareas de inteligencia y patrullajes preventivos para evitar el inicio de situaciones de tensión".

También hizo hincapié en que "si desde Seguridad lo plantean como un hecho delictivo, y no una demanda social, que actúen en consecuencia en acciones de prevención".

Tras lo ocurrido, Solmi admitió que algunos supermercadistas de la zona sur de la ciudad decidieron no abrir ayer sus puertas. "Están tranquilos y no hubo incidentes, pero prefirieron mantener cerrado por prevención y para evaluar cómo evoluciona la situación en las próximas horas", planteó.

Los que tuvieron una posición más dura fueron los titulares de la Federación Rosarina de Paseos Comerciales, que plantearon que "ante el riesgo que enfrentan los comerciantes de perderlo todo, y si este fenómeno avanza, no les quedará más opciones que cerrar sus puertas hasta después de las fiestas o desabastecerse para dejar de ser atractivos a los delincuentes".

Expectantes. Tras recorrer los negocios, sobre todo de la zona sur, los dirigentes indicaron que los dueños "están alertas" e, incluso, "listos para resistir".

Tampoco dejaron de señalar "la desconfianza que hay en la policía por no responder al Ministerio de Seguridad, como ya ocurrió en diciembre último" y la posible "participación de bandas narco y las vinculadas a las economías del delito" en los graves incidentes.

“Hace cinco días que hablaban de saqueos”

En la zona oeste de Rosario los comerciantes y los vecinos comentaban hace ya varios días la posibilidad de que se registraran hechos de violencia.
  Al respecto, el padre Joaquín Núñez aseguró en Bella Vista Oeste que “hace cinco días que estaban hablando de saqueos y fue la misma policía la que pidió a los comercios que bajaran las persianas y no dejaran los autos afuera”.
  El sacerdote, que atiende el Centro Comunitario San José Obrero, habló de “organización” detrás de los hechos del miércoles y, sobre eso, planteó las condiciones sociales de muchos “jóvenes y adolescentes que fácilmente pueden ser tentados por cualquiera para realizar esos actos de vandalismo cuando no estudian, no tienen trabajo y muchos salieron de la comisaría o de la cárcel, todo eso cruzado por el consumo de drogas”.
  El comentario en los barrios llevaba varios días, según el sacerdote, que no sólo señaló que la propia policía alertó a los comercios sino que puntualizó: “Eso ocurrió sobre los negocios de Provincias Unidas, desde 27 de Febrero hasta Pasco”.
  Si bien hizo hincapié en que “acá hay una organización detrás, alguien habla, instrumenta y dice qué hacer”, no supo identificar a sus integrantes. Sí resaltó que “las condiciones de vulnerabilidad de los jóvenes de los barrios es tal que fácilmente son tentados para llevar adelante esas acciones violentas si les dan la posibilidad de quedarse con la mercadería que puedan obtener”.
  Núñez está al frente del Centro Comunitario San José Obrero, donde reciben la copa de leche unos 300 chicos y otros tanto asisten al comedor comunitario, de lunes a viernes. A eso se suman las actividades de la capilla ubicada en Servando Bayo y Cerrito, donde entregan otras 500 raciones diarias de comida.
  “Nunca hay menos, pero ahora notamos un incremento de la demanda”, planteó el sacerdote.
  Sobre la respuesta a la demanda social que llega a los barrios desde los tres niveles del Estado, el sacerdote la calificó como “una estaca con barniz en medio de la tierra, un pequeñísimo parche”. Y aclaró: “No niego las buenas intenciones y propósitos que puedan tener, pero eso no alcanza para solucionar el problema de gran parte de los jóvenes”.

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