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Zona Oeste: Desalojaron sin graves incidentes una toma sobre Circunvalación

Por orden judicial ayer se liberó un terreno privado donde hace 20 días unas 50 familias y parejas jóvenes habían levantado casillas.

Martes 22 de Abril de 2014

Un fuerte despliegue policial con apoyo de Gendarmería desalojó ayer temprano por orden judicial un terreno privado tomado hace 20 días por unas 50 familias en Maradona y Circunvalación, en el distrito oeste. Al inicio del operativo se respiró tensión: mientras un grupo de mujeres dijo haber recibido "empujones" por parte de los efectivos, tanto la policía como trabajadores municipales que presenciaron el procedimiento afirmaron que "la cosa no pasó de algunos insultos". Y así, cuando a media mañana una pala mecánica levantaba materiales que habían quedado dispersos tras el derribo o el desarme —según los casos— de las casillas, unas 30 personas se afanaban aún por rescatar los materiales con que las habían levantado. La enorme mayoría de las viviendas, plantadas por parejas jóvenes con y sin hijos (los famosos "agregados" en sus hogares de origen), no estaban casi habitadas.

Unos 120 efectivos policiales, entre otros, de la Agrupación Cuerpos, Criminalística (que filmó todo el procedimiento), Orden Público y la Brigada Aérea, llegaron a la predio tomado a primera hora de la mañana para hacer cumplir la orden de desalojo firmada el miércoles pasado por el titular del Juzgado de Instrucción de la 9ª Nominación, Javier Beltramone.

"El juez había dictaminado el desalojo compulsivo en 24 horas, pero después la orden se prorrogó hasta hoy", explicó el comisario inspector Héctor Gamboa, al frente del operativo, quien aseguró que "los propios vecinos ya estaban notificados" y "se habían agotado las instancias de diálogo".

Mientras Gamboa hablaba con La Capital, el paisaje del descampado mostraba unos ocho móviles de la policía, dos de Control Urbano, gran cantidad de efectivos montados, con perros o apostados detrás de escudos, una pala mecánica y dos camiones contratados por la Municipalidad para trasladar los trastos que nadie reclamara a un depósito ubicado en el Camino Viejo a Soldini.

En medio de ese despliegue, unas 30 personas se afanaban por rescatar chapas, tirantes y maderas (algunas de ellas flamantes, compradas ad hoc), que iban desarmando y encimando en montones. En el lugar no se veían dispersos enseres domésticos ni ropa; apenas algunos envases de gaseosas vacías.

"Es que los pocos muebles que había adentro de las casillas se los llevaron temprano, antes de que empezara el desalojo con la pala mecánica", aseguró un efectivo, relato que luego corroboraron varios empleados municipales.

Según Gamboa, eso se debió a que las casillas "estaban vacías", a la espera de ser habitadas "en teoría por hijos de la gente del propio barrio que ya formó familia".

De hecho, esa era la misma versión de las personas que se encontraban aún en el lugar. La mayoría dijo ser vecina del barrio Libertad (de Maradona al sur, un barrio paralelo a Circunvalación).

"Como nosotros vivimos de prestado en casa de un tío en pasaje 1860, mi hijo con la novia embarazada y mi hija con su beba de 8 meses vinieron a tratar de armarse un ranchito acá", explicó Mirta.

Junto a su marido, la mujer, de 42 años, intentaba recuperar "el fenólico que los dos (la chica de 18 años y el chico de 21) compraron con gran esfuerzo" y denunció que la policía los había "apretado" al intentar rescatar sus cosas.

En el hogar, ella cose, padre e hijo "hacen changas" y su yerno "lava camiones", todo trabajo informal. "Si tuviéramos empleo no estaríamos acá", sentenció.

Mirta también contó que habían persistido en la toma porque les habían prometido "censarlos" (un paso que cotiza para quedar incluidos en un futuro plan de vivienda) y porque "en la Defensoría del Menor" les dijeron que intentarían "retrasar el desalojo".

 

"Perdimos". Unos metros más allá, cuatro chicas de entre 19 y 26 años también miraban cómo se iba desmantelando la ocupación de la que hasta hacía unas horas ellas mismas habían formado parte.

Ninguna tiene trabajo y dos no llegaron a cursar ni un año de secundaria. Una espera un hijo para dentro de un mes y otra ya tiene dos. Las otras están en pareja, "con ganas de armar familia". Y todas viven con sus padres o suegros en casillas repletas de gente.

En la charla, las cuatro coincidieron en que "el que tiene que trabajar es el hombre", dando por sentado que el rol excluyente de la mujer es o debe ser el de madre y "el de los tipos, pasar la plata".

En ese plan, el techo propio es toda una meta. "Vinimos a ocupar este terreno porque acá solamente se jugaba al fútbol y se vendía droga. No robamos, no nos drogamos, lo único que queremos es un lugar para vivir", dijo Erica (19). "Yo me gasté más de mil pesos en eso", dijo a su turno Maira (26).

Ahora, reconocieron, no les quedará otra que seguir "de agregadas" en las casas parentales, por mal que se lleven. La confesión arrancó carcajadas: "Nos reímos para no llorar".

La semana pasada, el secretario de Gobierno municipal, Fernando Asegurado, había reconocido que "el tema habitacional es una de las problemáticas más complejas" que afronta el Palacio de los Leones.

Aunque recordó que "existen mesas de trabajo en los barrios y planes nacionales y provinciales" destinados a revertir el déficit habitacional en la ciudad.

Una advertencia repetida

Durante el desalojo del predio de avenida de Circunvalación y Maradona no se dejó de escuchar la advertencia de que la toma volvería no bien se fueran los efectivos policiales. Para prevenirlo, el comisario Héctor Gamboa dijo que en el lugar quedará una custodia de esa fuerza y ayer mismo personal de Electricidad de la Jefatura ya había desmantelado el improvisado tendido eléctrico de la ocupación.

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