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Zaz, la trotamundos francesa que es una revelación

 Bajo el nombre de Zaz, en 2010 Isabelle Geffroy fue la revelación francesa. En mayo de aquel año la revista parisina Telerama anunciaba: “Zaz tiene una voz sagrada y será la revelación del verano”. 

Domingo 15 de Marzo de 2015

 Bajo el nombre de Zaz, en 2010 Isabelle Geffroy fue la revelación francesa. En mayo de aquel año la revista parisina Telerama anunciaba: “Zaz tiene una voz sagrada y será la revelación del verano”. Ese mismo año lanzó su primer álbum, “Zaz”, y en noviembre llegó a ser disco doble platino y de acuerdo a una encuesta que publicó L’Internaute, fue la cantante francesa más popular de 2010. “Je Veux” _una deliciosa canción_ apareció por entonces en YouTube, y Zaz se convirtió en una artista de culto y al mismo tiempo un rara avis muy popular, ya que el secreto se esparció con rapidez y el video fue visto por 29 millones de personas.

   Sin embargo, la historia de Zaz había arrancado 10 años atrás, como cantante de un grupo de blues. Luego formó parte de un quinteto de jazz y también fue una de las cuatro vocalistas de Izar Adatz, un grupo vasco formado por 16 miembros. Al mismo tiempo era una artista que actuaba en la calle, acompañada de ukelele y contrabajo.

    Así, esta trotamundos nacida en Tours en los 80, forjó su carrera a partir del mestizaje: jazz, chanson, R&B y algo de swing y soul e influencias latinas y africanas. Hoy, con más de tres millones de discos vendidos alrededor del mundo, considerada la renovadora de la chanson y la sucesora de la gran Edith Piaf, Zaz regresó a la Argentina para actuar por segunda vez en menos de un año y también para debutar esta noche en Rosario.

   En su nuevo disco, “Paris”, Zaz aborda su amor por la ciudad de la luz y subraya un trazo de unión entre el París de ayer y el actual, con canciones que popularizaron las voces de Maurice Chevalier, Ella Fitzgerald, Edith Piaf y Frank Sinatra, entre más. La mixtura del gospel, swing manouche, tango y canción eslava que engalana “Paris”, cuenta con la colaboración de Charles Aznavour, embajador de la canción francesa, junto a quien interpreta “J”aime Paris au mois de mai”.

   Que la comparen con Edith Piaf no es algo que la preocupe a la pequeña Zaz. “Es una comparación halagadora, pero las épocas son diferentes y difícilmente comparables, por lo que no puedo sentirme identificada con la gran Piaf”, dice a Escenario, hablando de todo un poco, salvo del atentado a Charlie Ebdó, tema del cual prefirió no opinar.

   — ¿Qué sensaciones te dejó tu primera gira por Latinoamérica el año pasado?

   —Muchas. Un suceso así siempre sorprende y cuando uno se traslada de un país a otro y visita diversos continentes, todo parece bastante irreal.

   — ¿Cuál fue el lugar más singular o extraño en el cual actuaste?

   —No sé realmente, pero nunca imaginé, por ejemplo, venir a cantar a la Argentina. El público argentino es alucinante y también recuerdo la gente haciendo cola para tomar el colectivo. Me sorprendió mucho. En París en el subte nos aplastamos, y estas colas me hicieron pensar que había mucho respeto por el otro. También noté la belleza de la gente y tuve ganas de visitar el país. Cuando hago conciertos no tengo tiempo de recorrer, por eso me gustaría volver de vacaciones. Mi sueño aquí es andar a caballo en la famosa pampa.

   —Le Figaro dijo que sos como una «voz molesta que seduce». ¿Qué cambiarías de este mundo para que sea más disfrutable?

   —Creo que la sociedad en general está enferma y que el mundo está en crisis. Hace falta tomar conciencia de nuestros actos y hacia dónde vamos y rápidamente hacer un giro con sabiduría.

   —La exposición mediática de los últimos años, ¿provocó algún daño en tu manera de vivir? ¿Qué cambió de vos?

   — Vivo esto como un sueño hecho realidad. La popularidad es la misma que me ha permitido trabajar con gente como John Clayton y Quincy Jones. Para mí esto sigue siendo algo increíble.

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