Zapatos con historia
Hay objetos simples, sencillos, de uso cotidiano que marcan puntos de inflexión en la historia. Por ejemplo aquel par de botines de campesino, embarrado, que Van Gogh retratara a contracorriente de las temáticas al uso e inaugurando el impresionismo pictórico.

Lunes 22 de Diciembre de 2008

Hay objetos simples, sencillos, de uso cotidiano que marcan puntos de inflexión en la historia. Por ejemplo aquel par de botines de campesino, embarrado, que Van Gogh retratara a contracorriente de las temáticas al uso e inaugurando el impresionismo pictórico. Nicolás Sacco, uno de los obreros anarquistas italianos ejecutado por el Estado norteamericano en agosto de 1927 era zapatero de oficio y el montaje judicial que aniquiló su vida y la de Bartolomeo Vanzetti los relacionó con el asalto a una fábrica de calzados. Las imágenes acerca del holocausto perpetrado por los nazis contra el pueblo judío reflejan además de las pilas de cadáveres, montañas de anteojos y también de zapatos, como mudo testimonio de la masacre serial. A fines de los años cincuenta, el entonces premier soviético Nikita Kruschev logró hacerse oír en la sede de la ONU en Nueva York cuando golpeó su banca con un zapato exigiendo el ingreso de China popular al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En su reciente incursión a Irak, el declinante George W. Bush recibió dos resonantes zapatazos de parte de un digno periodista que repudia su barbarie. Zapatos e historia, datos para la reflexión.

Carlos A. Solero,

casolero_1@hotmail.com