Viernes 23 de Marzo de 2012
Luego de leer la carta de lectores publicada el domingo 11 de marzo titulada "Carta a los docentes", sentí una profunda indignación, no por el trabajo docente, sino por cómo se está pensando a la educación en nuestra querida Argentina. Sí, yo también fui alumna y lejos estuve de observar tan grosera actuación de mis maestros y profesores a lo largo de mis 24 años, por el contrario, la mayoría de ellos han puesto todo su esfuerzo, pasión y profesionalismo, me han enseñado valores y conocimientos que aún perduran en mí como grandes e inolvidables aprendizajes. Y creo que éste es el punto que debemos reflexionar. A mi manera de ver, el trabajo docente lejos está de poder ser comparado con el trabajo fabril o albañil. A todos se los mide y compara por la cantidad de horas trabajadas, los días de vacaciones, el esfuerzo netamente físico puesto en ellos. Pero claro, bajo esos parámetros, que poco tienen de ciertos, el trabajo docente resulta simplemente "nada". Pero yo me pregunto, ¿la tarea docente es "nada"? Yo creo que no, creo que la educación tiene un rol muy importante en la sociedad. Nos forma como ciudadanos de derechos, nos enseña nuestra cultura, historia, y pautas de vida... nos enseña a leer a escribir, a socializarnos. Tarea nada pequeña y que debe llevar adelante el docente. Llevar adelante sumándole a cada chico cada una de las problemáticas actuales por las cuales atraviesa nuestra sociedad, y que directamente afecta la cotidianeidad de los niños y su familia. Entonces, cuando a veces nos preguntamos de qué puede estar cansado un docente, debemos saber que muchos de ellos trabajan doble turno para poder cubrir sus necesidades y las de sus familias. Pero además, frente al aula, hacen de maestra, madre, psicóloga (de padres y alumnos), de trabajadora social, a la misma vez, multiplicado por treinta y sin siquiera estar preparado para todo ello. Pero claro, como tantas cosas en nuestra Argentina, todo ello es completamente invisible y sólo sale a luz cuando hay algún conflicto gremial, cuando se reclaman los justos derechos y salarios. Ese es el momento donde el trabajo docente es visualizado, y es ahí mismo cuando se critica, generando una enorme confrontación, pero sobre todo desvalorizando el trabajo que todos los días se realiza frente al aula. Y lo más indignante es que se crea que con un haber mensual de 4.000 pesos se puede tener autos importados, casas lujosas, viajes por el mundo, darse lujosos caprichos bacanes mientras miles de niños mueren de hambre. Creo más acertado que con una "dieta" mensual de 30.000 pesos sí se puede llegar a tan lujosos caprichos y aún mayores, mientras son ellos quienes deberían presentar planes, programas, proyectos que comiencen a dar respuestas a tantas necesidades sociales, a tantos niños que mueren de hambre día a día.
Silvina Tomada,
DNI. 33.472.803