Lunes 13 de Junio de 2011
Ya me cansé de escuchar como defiende a Hebe de Bonafini, no sólo la gente del gobierno, sino también muchísima gente de la oposición y de otras actividades que no es la política. Acepto y reconozco los méritos de la señora y las madres que integran su organización y otras del mismo tenor. Pero creo que esto no debe darle impunidad absoluta. Quienes creen y quieren hacer aparecer a las madres como un conjunto de viejitas inocentes e intocables sorprendidas en su buena fe deben reparar en su líder, que cuando abre su cloaca bucal no sólo reparte a diestra y siniestra cantidades de excrementos orales, sino que además demuestra un odio difícil de encontrar en un ser humano normal. Es decir, ni es buenita ni inocente, y a quienes la acompañan les cabe aquello de "dime con quién andas y te diré quién eres". Las madres, y Hebe en particular, son responsables directas de lo ocurrido. El gobierno no le dio la plata a Schoklender, se la dio a la organización, y ésta es quien debe responder ante el gobierno, el pueblo y la Justicia respecto a lo que se hizo con nuestro dinero. Si fueron engañadas por un empleado infiel, la culpa y la responsabilidad son suyas por no haber ejercido los controles correspondientes. Por otra parte, es cada vez más difícil, a medida que se van conociendo cosas, creer que la señora Bonafini no sabía nada. El informe de la ex ministra Miceli, la denuncia de las legisladoras, los cheques sin fondo emitidos por la organización, y el modo de vida de su hijo adoptivo, más otras cosas que todavía no conocemos debieron alertarla. Y estoy seguro de que sí la alertaron. Querer hacernos creer lo contrario, es cuanto menos una burla a la inteligencia de la ciudadanía. Pregunta: ¿De ser así, no estamos ante un caso de encubrimiento? Timerman ha dicho que quien ataca a Hebe es un mal nacido. Canciller, lo acepto. Debo ser un mal nacido, pero no como vidrio.
Carlos Raul Maldoni, DNI. 8.026.661