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Yésica Marcos retuvo el título ante una rival de 16 años

Otro resultado no se podía esperar. La invicta mendocina Yésica Marcos, el Bombón Asesino, se aprovechó de la adolescente colombiana Dayana Cordero (16 años) y le ganó por nocaut técnico en el sexto round para retener el título supergallo de la Organización Mundial de Boxeo, además de quedarse con la corona regular vacante de la Asociación Mundial de Boxeo.

Lunes 08 de Octubre de 2012

Otro resultado no se podía esperar. La invicta mendocina Yésica Marcos, el Bombón Asesino, se aprovechó de la adolescente colombiana Dayana Cordero (16 años) y le ganó por nocaut técnico en el sexto round para retener el título supergallo de la Organización Mundial de Boxeo, además de quedarse con la corona regular vacante de la Asociación Mundial de Boxeo.

El despropósito de hacer pelear a una joven como Cordero fue presenciado por 10 mil espectadores que se dieron cita en San Martín (Mendoza). Todos ellos vieron como la desafiante al título se quedó sentada en su rincón al sonar la campana para el sexto asalto.

El árbitro uruguayo Aníbal Andrade, tras observar que Cordero no respondió al llamado para pelear, le realizó la cuenta reglamentaria y dictaminó el nocaut técnico.

Sin embargo, Cordero se levantó de la silla cuando la cuenta estaba en ocho, pero Andrade interpretó que no quería seguir con el combate. Más allá de ese confuso final, y de los reclamos del rincón de la colombina, el triunfo de Marcos fue justo y en una pelea que la tuvo como protagonista a partir del segundo round, tras un buen primer asalto de la retadora.

El Bombón Asesino se encaminó a la victoria con mayor movilidad e intensidad en la descarga de los golpes, que erosionaron la capacidad física, anímica y boxística de la colombiana.

"Me gustaría pelear con las mejores de la categoría. La Tigresa Acuña, Alejandra Oliveras o Carolina Duer, todas son posibles rivales", declaró Marcos (21-0-1, 8 nocauts). Cordero (9-3, 7 nocauts) está lejos de la envergadura de esas boxeadoras. Si bien mostró que puede crecer, aún es muy joven y es evidente que no a todos les interesa su integridad física. A dos meses de cumplir los 17, le hicieron poner la cara y el cuerpo. La inconsciencia de algunos no admite justificativos.

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