Ya no se exige portar armas a policías fuera de servicio
El final. Sobre muertes de efectivos cuando no están trabajando. Dejó de ser una obligación en 2006. El gobierno señala que en tales casos es decisión individual.

Jueves 30 de Abril de 2009

La muerte del agente Leonardo Caro se produjo sin duda porque un delincuente le disparó a sangre fría. Pero no es insensato suponer que de no haber tenido consigo su arma reglamentaria acaso seguiría con vida. Durante el asalto el muchacho de la Patrulla Urbana no estaba trabajando ni vestía uniforme. Y el sujeto que lo ejecutó, según la investigación judicial preliminar, lo hizo al advertir que tenía una pistola, que en esa circunstancia no necesitaba usar.

El ministro de Seguridad de Santa Fe, Daniel Cuenca, dijo ayer a este diario que los policías ya no están obligados a portar su arma si no están en servicio. Y que hacerlo cuando se encuentran al margen de sus tareas es una decisión que se deja a cada miembro de la fuerza.

Hasta mediados de 2006 los policías santafesinos no tenían alternativa: la ley Orgánica Policial los obligaba a portar armas las 24 horas y a conjurar delitos aún estando de franco. Esa imposición ya no existe.

La ley de Personal Policial sancionada durante el gobierno de Jorge Obeid estableció, por otra parte, el principio de razonabilidad para el cumplimiento de la obligación que tiene el policía de defender la libertad y la propiedad de las personas. Esa norma vigente, en resumen, define que es más importante la salvaguarda de la integridad del policía y de terceros en el lugar donde se produce un delito que actuar si el riesgo es alto.

Muertes de civil. La ley 12.521, sancionada hace tres años, alteró la obligación que regía desde 1972. Hoy la exigencia de portar armas se limita, según el artículo 29 de la nueva norma, sólo al tiempo de prestación del servicio.

Cuenca remarcó, además, que a los policías provinciales los asiste el principio de intervención para interrumpir un delito, aún estando de franco, pero siempre bajo circunstancias razonables. "Si alguien comete un ilícito y está armado delante de 40 personas un policía debe medir el riesgo así eso lo lleve a abstenerse de actuar. Lo mismo si está en desventaja numérica", estableció.

La facultad de llevar armas aún de franco se preserva, igualmente, por cuestiones demandadas por muchos empleados de la institución. Algunos dicen sentirse más seguros de ese modo porque en sus barrios son conocidos por su condición policial.

Hernán Lascano

La Capital