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Ya no es el equipo del clásico

Si Central precisaba certezas futbolísticas, la derrota de ayer ante Rafaela en el Gigante sólo agregó más interrogantes, confusión e inoportunas inquietudes

Domingo 02 de Noviembre de 2014

Si Central precisaba certezas futbolísticas, la derrota de ayer ante Rafaela en el Gigante sólo agregó más interrogantes, confusión e inoportunas inquietudes. Es que el equipo canalla volvió a dar un paso en la dirección incorrecta. Evidenció nuevamente que le cuesta mucho asemejarse a la versión tenaz, utilitaria y eficaz que exhibió en el clásico. El preocupante esbozo frente a Belgrano, en Córdoba, sumó anoche otra puesta en escena descolorida, con muchas imprecisiones, lejana de cualquier gesto de autoridad o de recomposición futbolística.

   Esta cuestión de caída de rendimiento esta vez no tuvo que ver con estilos pretendidos o apuestas ocasionales. Estuvo relacionada directamente con un equipo que se quebró por completo cuando recibió el gol de cabeza de Vittor, a los 23’ del primer tiempo. Allí perdió la vertical, se llenó de dudas y generó un escenario repleto de errores. Ese golpe lo dejó noqueado, sin capacidad de respuesta. Incluso exponiendo groserías en cada ataque de Rafaela que bien pudo aumentar en ese lapso.

   Bajo la lluvia, Central hizo agua, fue puro nervio y nunca encontró los caminos para conducir sus necesidades en el partido. Le faltó fútbol en su manual de acción. No fue inteligente para llevar el trámite a una zona más conveniente. Pudo empatar en alguna corajeada, pero estuvo mucho más cerca de recibir más cachetazos de la visita.

   El tanto de Bastía en tiempo adicional trasladó en el marcador una muy pobre actuación auriazul, que dejó en evidencia una pendiente de juego que ahonda una brecha, que se distancia cada vez más de lo exhibido en el clásico, sin demasiadas explicaciones.

   Es llamativo. Digno de diván. Central no aprovechó el envión del triunfazo sobre Newell’s y comenzó a confundirse en su propio laberinto. Perdió ese chip entre paredes que inventó por su cuenta. Extravió involuntariamente esa hoja de ruta entre sus vicios de inconsistencia. No encuentra una llave que le permita volver a encender ambiciones, que van cediendo en intensidad.

   La cita copera con Argentinos (19/11) está a la vuelta de la esquina. Y Central arrancó mareado la recta final. Anoche quedó crudamente evidenciado.

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