Ya es demasiado tarde
Los candidatos participantes de las elecciones de este año invocan recurrentemente el vocablo “cambio”, que tiene una definición genérica, pero que en sí  mismo no dice mucho.

Jueves 09 de Abril de 2015

Los candidatos participantes de las elecciones de este año invocan recurrentemente el vocablo “cambio”, que tiene una definición genérica, pero que en sí  mismo no dice mucho. En el caso de las próximas elecciones todos los candidatos tienen su cambio favorito individual: uno apunta  a las cloacas de un lugar; otro a reparar los techos de las escuelas de otro lugar, otro a construir todas las alcantarillas que faltan en determinada zona, y así hasta el  infinito. Lamentablemente, todos los candidatos están amparados bajo gran cantidad de siglas y/o lemas difíciles de recordar y reconocer por el alto número de las mismas (pareciera el sueño del partido propio) y de la mayoría de las cuales se ignora orientación (izquierda, centro, derecha), grupo que  las patrocina, plan estable de alianzas con otras agrupaciones. Yo creo que la mayoría de los argentinos pensamos que se necesita introducir cambios; pero no cambios aventurados (por ejemplo dar marcha atrás con todo lo hecho en el último decenio), sino cambios que provengan de un consenso de las principales fuerzas políticas registradas en el país con su correspondiente plataforma electoral, para lograr de una vez por todas la categoría de país serio, confiable y progresista. Esto creo que no se logrará con estas elecciones de resultado peligrosamente súper incierto, pues en vez de buscar el aglutinamiento de ideas y voluntades,  se hace todo lo contrario, y ya es tarde para arreglar esta situación (por lo menos en esta ocasión). Deseo terminar con cuatro sugerencias para los políticos argentinos. 1) Aclarando que soy argentino clase media, les pregunto: por qué no la terminan con las mil y una siglas, y tratamos de emular al gran país del norte cuyos políticos respetando a Séneca (para ser libres hay que ser esclavos de la ley), someten con todo respeto sus ambiciones personales al bipartidismo adoptado con firmeza. 2) Por qué no dejan de perder el tiempo discutiendo si un chico debe llevar el apellido del padre o de la madre y se abocan a cumplir la deuda existente con la sociedad desde 1853 consistente en definir de una buena vez el perfil de país que queremos (cantinela que escucho desde más de 70 años). 3) Gobernar buscando los ejemplos que dan los países más serios y progresistas; no atarse al destino de países decadentes. 4) Gobernantes argentinos, a cargar las pilas perentoriamente, pues si en 1900 estábamos en el puesto 7º de importancia y hoy estamos en el 95º, es dable preguntar: ¿falta mucho para llegar al último?

Nelso Moirin
DNI 6.052.583