"Y mañana serán hombres"
No voy a referirme a la famosa película. Año 1939. Protagonizada por dos monstruos del cine nacional: Enrique Muiño y Angel Magaña. Quiero abordar como cuestión insoslayable la...

Jueves 06 de Marzo de 2014

No voy a referirme a la famosa película. Año 1939. Protagonizada por dos monstruos del cine nacional: Enrique Muiño y Angel Magaña. Quiero abordar como cuestión insoslayable la problemática actual de niños, adolescentes y jóvenes de nuestra querida patria. El Maestro predicaba: "Dejad a los niños venir a mí". Siglos después, vería la luz un decálogo internacional sobre los derechos del niño. Luego el General proclamaba: "Los únicos privilegiados son los niños". Todos los planes de ayuda solidaria están dirigidos a los niños. Pero como una realidad innegable, primero son bebés, en la etapa posterior ya niños que salen a buscar la vida. Una franja importante de ellos, casi automáticamente, son hijos de la calle. Esto es muy grave. Aquí comienza la etapa del desamor, salvo contadas excepciones. En la calle ya son hijos del rigor. Para qué abundar en consideraciones ociosas, muy conocidas por todos. Miles y miles de personajes famosos fueron también bebés, niños, etcétera. Crecieron y tomaron por distintos caminos, cual refiere la historia. Repasada ésta, la realidad queda a la vista. Tomaron del libre albedrío lo que más les cautivaba, convenía o satisfacía. Si aquellos grandes actores del filme volvieran a la Tierra con ese mensaje notable y se enfrentasen a esta cruel realidad, seguramente con tristeza y desconsuelo querrían volver al lugar de donde partieron. Les recuerdo la obra "La Tourneé de Dios", de Enrique Jardiel Poncela, donde el autor, imaginando al Señor visitando al hombre, da cuenta de su tremenda decepción contemplando el despilfarro que de la vida hacía el hombre. Ya se han perdido varias generaciones. Creo que esto ya es irreversible y, sin ánimo de ser agorero, no se avizoran propósitos de cambio. Los únicos privilegiados son los niños… ¿de qué país? Porque los de acá sobresalen sólo los del vértice superior y bastante más abajo, tomando al país en el contexto del principio piramidal. Pero los de la parte ancha o base de la figura geométrica se destacan como excluidos sociales, marginados, a los que se cautiva con prebendas indignas y empalagosa verborragia, en detrimento de la cultura del trabajo a sus mayores, pretendiendo allegar una imposible autoestima.No solo de pan vive el hombre, a modo de comparación. Sin embargo, quiero ser abarcativo, si es que cabe la expresión, y para que ningún trasnochado me tilde de parcial, más allá de que las generales de la ley les caben al poder gubernamental y a los estamentos legislativos, deseo incluir en este alegato al poder económico, quien en la supuesta procura de salvaguardar su posición, me recuerda al cerealista que le pedía al Maestro un granero más… sin reparar que tal vez a la noche le tocaba partir y terminar depositado en un ataúd con las manos colgando y vacías, tal como expresaba uno de los últimos deseos de Alejandro Magno. Y mañana serán hombres… tendrán que serlo, no varones involucrados en el ocio, la droga, el sexo, el alcohol, con el agravante de, sin querer entrar en la discriminación, porque que hay gente buena la hay, los sectores donde la marginalidad salta a la vista son fuentes generadoras de violencia e inseguridad. El mapa del delito es una muestra evidente de la residencia de los impíos desamorados que asuelan esta nuestra querida ciudad. Una utopía con carácter de ruego: ojalá el Señor establezca una parte de su reino, en nuestra querida patria.

Oscar H. Rodríguez
DNI 6.004.403