Miércoles 13 de Marzo de 2013
Podemos ver que en muchas ciudades y pueblos de la antigüedad, donde en tiempos de invasiones bárbaras, en épocas de batallas, colonizadores y conquistas se construían murallas, morros, fuertes. colosos guardianes que protegían a su pueblo. En estos tiempos, me pregunto: ¿dónde están nuestros colosos? Hoy, cuando somos libres de votar a nuestros gobernantes, para ser "cuidados", "protegidos", elegimos a nuestros guardianes. Se supone que ellos son nuestros colosos guardianes, sin necesidad de construir edificios monumentales que nos protejan de la barbarie. Pero eso no sucede. Entonces, las rejas, las puertas blindadas, las alarmas, armas, gas pimienta, aparecen como herramientas individuales de seguridad ante numerosos ataques: robos, desapariciones, crímenes. Caos social "sálvese quien pueda". ¿Qué nos pasa Argentina? ¿Nos estamos resignando a ser maltratados por enemigos públicos y nadie hace nada? Se demoran en implementar un sistema de seguridad, nos prometen más policías en las calles: mueren policías, nos prometen justicia: la justicia no cumple. ¿Cuándo podremos caminar por las calles de nuestra ciudad tranquilos, seguros, sin temor al cuco? ¿Cuándo podremos estar tranquilos en nuestra casa o yéndonos de casa? ¿Cuándo dejaremos de hacer una oración antes de salir o rezar para que los nuestros regresen sanos y salvos a casa? Creo que nuestros colosos están mirando para otro lado. No miran hacia adelante. No nos cuidan, se olvidaron de su función. Hagamos una oración para que nuestros guardianes vuelvan a actuar a favor nuestro, para que en verdad nos "vean".
Bibiana Righi / bibirighi@hotmail.com