Y llegó la primavera
Dijo alguien que la proximidad de la primavera proporciona a nuestra vida un hálito de frescura. Y es así porque cuando vemos rebrotar los árboles y las plantas comienzan a reverdecer, a brotar y mostrando la vida latente de su interior, nuestros cuerpos parecen tonificarse con la oxigenación y sol que provee la naturaleza.

Lunes 24 de Septiembre de 2012

Dijo alguien que la proximidad de la primavera proporciona a nuestra vida un hálito de frescura. Y es así porque cuando vemos rebrotar los árboles y las plantas comienzan a reverdecer, a brotar y mostrando la vida latente de su interior, nuestros cuerpos parecen tonificarse con la oxigenación y sol que provee la naturaleza. La palabra renuevo se utiliza en el sentido de revivir, resurgir, revitalizar, es decir supone la acción de impartir vida. De la misma manera que la vida aparece después del letargo del frió invierno produciendo una renovación, nuestra vida espiritual también necesita un revivir, un renacer, un nacer de nuevo. Cuántas veces nuestras vidas se parecen a aquellas plantas que por el accionar del invierno, son resecas, sin frutos, sin expectativas, sin ganas de seguir viviendo y que se materializa en vidas sin sentido, sin algo porque vivir y sin propósito. ¿Saben qué es lo que necesitamos? Que surja en nosotros una primavera espiritual, un revivir, en otras palabras una "nueva vida". La solución es conectarnos con la fuente de vida que es Dios, y esto se hace únicamente aceptando por la fe al Señor Jesucristo como nuestro salvador, pues El murió en la cruz del calvario con ese propósito. Desde ese momento el nos imparte "su vida" y dice la Biblia que floreceremos como la palmera, que tiene la particularidad de que la savia sube por el centro de la planta y no por la corteza como otras especies- Eso es lo que Cristo nos ofrece, su vida en nuestro interior que comenzamos a disfrutar desde ahora y se prolonga por toda la eternidad.

Jorge R. Alonso,
joralonsocont@hotmail.com