Y finalmente sucedió
Sucedió que después de largos y difíciles ocho años de espera, el órgano llegó. Sucedió que después de largos días con ansiedad y angustia por la espera del “arranque”, se reconocieron y se pusieron a trabajar por la vida.

Miércoles 26 de Marzo de 2014

Sucedió que después de largos y difíciles ocho años de espera, el órgano llegó. Sucedió que después de largos días con ansiedad y angustia por la espera del “arranque”, se reconocieron y se pusieron a trabajar por la vida. Sucedió que tanta fe nos sostuvo y nos mantuvo con la fortaleza necesaria para la justa dimensión y el rumbo adecuado. Sucedió que una familia en su momento de mayor dolor realizó el acto más generoso. Gracias. Sucedió que nuestros afectos, familiares, amigos, compañeros, conocidos y hasta desconocidos se unieron en la oración, el aliento, los buenos deseos y también caricias. Gracias. Sucedió que la doctora Mara Linchenco con su destacado profesionalismo y calidad humana nos brindó la más cálida atención, cuidados y contención. Gracias. Sucedió que muchos profesionales del “arte de curar” brindaron asistencia médica con respeto y sensibilidad. Gracias.Sólo cuando se recorren caminos de dificultad y todas las vivencias se intensifican, lo visible, lo trascendente se reduce a la fe, los afectos y la generosidad. Nuestro mensaje: se puede, vale la pena. Donen sus órganos. ¡Gracias!

Mirta Luciani / DNI 13.752.102