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Walter Sosa Escudero: "La sociedad argentina está un poco más polarizada"

El académico analiza la evolución de la clase media argentina en las últimas décadas. Consideró que en los últimos tiempos mejoraron los indicadores de bienestar en la región por ingresos y empleo

Domingo 08 de Septiembre de 2013

Walter Sosa Escudero, profesor de la Universidad de San Andrés, es uno de los economistas más reconocidos del país. Su especialidad es la econometría teórica y aplicada a la medición de datos sociales. En particular, de pobreza y desigualdad. Es autor del libro "La distribución del ingreso en Argentina, perspectivas y efectos del bienestar". En los últimos años orientó su trabajo hacia la investigación de la clase media, un grupo social identificado de forma muy fuerte con la autopercepción de los argentinos, pero poco estudiado desde el punto de vista de los números. "El tamaño de la clase media no varió pero la evolución de sus indicadores de bienestar es tan volátil como la economía argentina", señaló durante una conferencia que ofreció la semana pasada en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNR. Sosa Escudero llegó a Rosario para presentar la reunión anual de la Asociación Argentina de Economía Política, de la que es presidente. El encuentro se realizará en Rosario entre 13 y el 15 de noviembre (ver aparte).

—En los últimos tiempos se difundieron informes, incluso de organismos internacionales, que destacaron el crecimiento de la clase media en América latina durante la última década. ¿Los datos lo confirman?

—Lo que sale de los datos con los que trabajé involucran dos discusiones distintas. Una tiene que ver con lo que pasó con el tamaño de la clase media y otra cosa con la pregunta sobre si mejoró su bienestar. El tamaño de la clase media se quedó más o menos quieto pero mejoraron los indicadores de bienestar. Toda la región tuvo ingresos más altos y las tasas de desempleo fueron más bajas. Y en la clase media se ve esa mejora. Es la ola que sube todos los datos.

—¿Desde que año toman datos los estudios sobre este tema?

—Hay una medición de mediados de los 70, que es un período terriblemente convulsivo. Pero trabajar con esos datos es hacer arqueología estadística. Donde se pueden empezar a ver cosas es a finales de los 80. Y donde realmente hay datos para comparar es entre los 90 y los 2 mil. Esas son mediciones superconcretas.

—¿Qué muestran?

—Argentina terminó la década de los 80 con una hiperinflación brutal. Y lo que se percibe de los 90 es que tiene un período de crecimiento, caracterizado por el fin de la inflación, pero que viene acompañado de una tasa de desempleo alto y un deterioro muy marcado de los indicadores sociales. La tasa de pobreza (el límite inferior de la clase media de acuerdo a la metodología utilizada) en ese período aumentó muchísimo. La percepción es que después de 2002, con el reacomodamiento de la economía, los indicadores vuelven a principios de los 90. Lo que este estudio sugiere es que la performance de la clase media acompaña el movimiento de períodos de expansión y crisis. Hay una pequeña diferencia entre estos años y principios de la década del 90, que es que la sociedad está un poco más polarizada. Hay una tensión más fuerte entre lo que es la clase media y los pobres más extremos.

—¿Por ingreso u otras cosas?

—Por ahora la medición es estrictamente por nivel de ingresos. Desde otro enfoque, probablemente nos encontremos con que la polarización está en otros temas. Una pregunta es, si desde el punto de vista de la educación, la sociedad no se polarizó más. Pensaría que sí.

—¿Está faltando en la discusión este análisis multidisciplinario?

—Sí, es un análisis que complejiza el tema pero es un desafío. Meterse en las disparidades en las calidades de la educación es tremendo. Tampoco ha sido inocua la política en este tema. En una sociedad argentina muy polarizada, medir eso es muy difícil. Posiblemente la política no haya sido inocua en ver la empatía que la gente tiene con los sistemas políticos. A mí se me hace que habla más de la polarización. Hay una discrepancia respecto de cómo está la gente y de lo que percibe sobre como está. No creo que la persona que esté a favor del gobierno sea grotescamente distinta a la persona que está en contra. No creo que tenga un ingreso o se trate de una población distinta. Tiene que ver con formas de ver sobre cómo funcionan las cosas, con la ideología. No son tan graves las diferencias económicas.

—¿En qué estado están los estudios de la clase media en Argentina?

—En pañales, porque es difícil. En Argentina muchas veces se va detrás de las cosas. En los 80 no había estudios de pobreza. Recién cuando empezó a aparecer el problema de la pobreza y desempleo, se empezó a estudiar. Ahora, cuando comenzamos a estudiar el tema de clase media nos encontramos con que hay poco acuerdo conceptual y metodológico. Faltan acuerdos sobre qué significa la clase media y cómo se representa. Los estudios de percepción dicen que la mayoría de la población en la región se percibe con la clase media. Hay muchos estudios que dicen que la gente se clasifica mal. Los ricos se consideran de clase media y los pobres tienden a ver a la gente que es más pobre que ellos como pobres. Por eso, según el enfoque que tengas podés tener una clase media que da el 90 por ciento de la población. Hay estudios que dan 30 por ciento. El estudio nuestro, que toma como límite inferior la línea de pobreza y como límite superior el percentil 0.9 de la tabla de ingresos, da un 60 por ciento. Y no ha variado tanto.

—¿Y hacia dónde van?

—Hacia la multidimensión. Ya la estudiamos por ingreso. Pero hay que ver por educación, por capital social de las familias. La cosa tiende a lo multidisciplinario, la carta que va a parecer es esa. •

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