Edición Impresa

Vuelve el presidente que se enfrentó con los Kirchner

Un triunfo cantado en Uruguay. Tabaré tuvo buena relación con el poder K hasta que estalló el conflicto por Botnia. Sendic y Scioli, dos para recomponer el vínculo.

Lunes 01 de Diciembre de 2014

El diálogo y la paciencia que cultivó José Mujica con Cristina Fernández de Kirchner no será, ni por las tapas, la que tenga Tabaré Vázquez cuando, asuma el 1º de marzo próximo la Presidencia del Uruguay. Por la vía de los hechos, su paso por el poder (2005-2010) dejó la peor relación conocida entre ambos países de la que se tenga memoria.

Si bien hay algunos teléfonos rojos que están listos para ponerse en funcionamiento y juegan otros actores, habrá que ver si el kirchnerismo olvidó, cosa poco probable, la "puñalada en la espalda" que Néstor Kirchner le atribuyó a Tabaré en la cumbre de Santiago de Chile en 2007. Con la instalación de las pasteras como telón de fondo, el conflicto binacional entre Uruguay y Argentina se disparó en 2006 y aumentó en tensión año tras año. Puentes cortados de un lado, diálogo del otro. Estudios que no se concretaban, soluciones que nunca aparecían, reuniones secretas, amenazas, hostigamiento a funcionarios uruguayos, el entonces rey Juan Carlos en el medio del baile, el veto de Tabaré a Néstor para la Unasur y hasta la "abuela bomba", una simpática señora de edad que anunció que se inmolaría dentro de la fábrica en construcción, fueron moneda corriente en esos años.

Ni Néstor ni Tabaré cedían posiciones. Los otrora amigos no volvieron nunca más a serlo y el ex presidente argentino murió convencido de que Vázquez lo había "traicionado", luego de toda la ayuda que el aparato K le puso a disposición para que el Frente Amplio ganara en 2004. Al asumir Cristina en 2007, Vázquez tuvo un primer gesto para intentar romper un hielo que nunca pudo en el entorno K. Fue a saludar a la flamante mandataria aquel 10 de diciembre y recibió una dual afirmación: por un lado, que no habría gestos que agravaran el conflicto, y por otro el hecho de espetarle en la cara que se había violado el Tratado del Río Uruguay, algo que no cayó nada bien al presidente que se apresta a volver. Cuantificar las situaciones de tensión sería muy extenso, pero hay tres que marcaron el sentimiento que se vivía a ambos lados del río. Del lado argentino, cuando el ministro Julio de Vido le dijo a Kirchner que le cortara el gas a Uruguay en represalia por el conflicto. A esto se sumaron las valijas diplomáticas y correspondencia violada que denunció en su momento el embajador uruguayo Francisco Bustillo. Del lado uruguayo, el pedido de Vázquez a la secretaria de Estado de Estados Unidos Condoleeza Rice para que ese país dijera públicamente que era amigo de Uruguay. Por más que se lo ha querido disfrazar de distintos colores el pedido fue muy claro, al igual que la visita de George W. Bush al Uruguay.

Por eso, el regreso de Tabaré pone más dudas que certezas en la relación: Vázquez no es Mujica, que apretó los dientes y dijo siempre que los países no se mudaban y que había que poner por encima un interés superior. Soportó hasta que un micrófono abierto lo deschavó, cuando deslizó aquella desafortunada frase "esta vieja es peor que el tuerto". Mujica estaba hasta la coronilla de Cristina, pero tenía que disimular. Con su estilo entrador, Mujica "la llevó". Pero Tabaré ya la vivió y tiene pocas pulgas. No olvida lo que pasó. Tabaré no es de mirar para el costado y dejar pasar. Marcará desde el día 1 que Uruguay se hará respetar y no aceptará amenazas. Esta vez hay dos factores nuevos y nuevos actores. El vice electo Raúl Sendic tiene una relación con el ministro de Economía Axel Kicillof desde cuando estaba en la Administración Nacional de Combustibles, Alcoholes y Portland (Ancap), la petrolera estatal uruguaya. Esa amistad implica que cuando Sendic va o Axel viene, se juntan a cenar, conversar y pensar en el futuro. Se dicen públicamente "amigos". Los acercaron ambos embajadores, Guillermo Pomi y Dante Dovena. Vázquez confía en que Sendic sea el elegido para bajar la tensión con el gobierno K, dado el peso de Kicillof en Cristina. Pero en esencia el mandatario seguirá siendo el que tenga la sartén por el mango. Pero también Tabaré miró una jugada más adelante y se abrazó a Daniel Scioli, alguien que es visto desde el entorno del uruguayo como el próximo presidente argentino.

Cable cortado. Pero por la vía diplomática actual el cable se corta: Pomi es de confianza de Mujica y siempre manejó la relación por fuera de la Cancillería, vía Carlos Zannini. Vázquez nombrará alguien en Buenos Aires que sea lo que para él fue Francisco Bustillo durante su primer gobierno, un hombre de su entera confianza que le reportaba directamente sin pasar por la Cancillería que comandaba Reinaldo Gargano. Las heridas no cicatrizaron, ni de un lado ni del otro; el asunto será ver si los nuevos actores en juego pueden evitar nuevas hemorragias o habrá que esperar cinco años más de un nuevo diferendo. Ahora, la relación entre ambos países tendrá que ver si las diferencias fueron superadas o si el fantasma Botnia vuelve a la carga.

Binner y Bonfatti estuvieron con Tabaré

El titular del Partido Socialista de Argentina, Hermes Binner, felicitó ayer en Montevideo al electo presidente uruguayo Tabaré Vázquez, a minutos del cierre de los comicios y de conocerse los resultados de su triunfo.

Binner estaba acompañado por el gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti. Ambos se acercaron al centro de cómputos del oficialismo uruguayo y celebraron el triunfo del Frente Amplio junto a Vázquez y su vice electo, Raúl Sendic. La victoria, dijo Binner, "significa la consolidación de una propuesta política progresista que nació hace más de 40 años y que mira hacia el futuro". Para Binner, "la coherencia y el diálogo a lo largo de estas cuatro décadas son la base de sustentación de un frente de centroizquierda que inicia su tercer gobierno consecutivo en Uruguay". Binner consideró finalmente que la victoria de Tabaré Vázquez "consolida el camino de la unidad latinoamericana, que han ratificado este año otros países vecinos como Chile con Michelle Bachelet, Brasil con Dilma Rousseff y Bolivia con Evo Morales".

Tabaré Vázquez es un viejo conocido de Binner: ambos son médicos y dirigentes del socialismo de sus respectivos países. Se conocen desde muchos años antes que los dos accedieran a cargos públicos electivos. Vázquez fue el primer intendente de Montevideo por el FA en 1990, un histórico triunfo que le abrió las puertas a competir por la presidencia en distintas oportunidades hasta que en 2004 triunfó en primera vuelta frente al "blanco" Jorge Larrañaga. Ahora, volverá a ejercer la Presidencia del Uruguay en nombre del Frente Amplio.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario