Miércoles 01 de Julio de 2009
El pasado domingo, temprano, mi señora compró el diario La Capital. Antes de ir a votar tomé el diario y mientras hacía la cola comencé a leerlo. Al abrir una de sus páginas me encontré con dos votos de Rubén Giustiniani. Al regresar a mi casa, pregunté a quién le habían comprado el diario y me dirigí al puesto, en pleno centro, donde se produjo el siguiente diálogo, con el canillita: "Buenos días, mi señora compró el diario La Capital". "Sí, cómo le va", respondió. "Mire, dentro del diario había esto (le muestro los dos votos)". "¿Sí?, dice perplejo. "Vea –le respondo–, yo compro el diario y no necesito que me pongan los votos adentro. Y menos en el día de elecciones, si usted se quiere expresar, hoy el lugar es la mesa electoral". "Disculpe , no quise ofenderlo", me dice. "No es una ofensa, pero lo que usted hace está fuera de lugar, por lo tanto le devuelvo los votos y además le digo que no le vuelvo a comprar nunca más". Me retiré tranquilo, con la sensación del deber cumplido.
DNI 6.072.050