Miércoles 24 de Julio de 2013
Carlos Angel Gorosito Ibáñez, integrante del grupo "Los 12 Apóstoles" que entre marzo y abril de 1996 lideró un trágico motín en el penal bonaerense de Sierra Chica, fue detenido la noche del lunes en un operativo callejero en la localidad bonaerense de Olivos y quedó a disposición de la Justicia penal mendocina, donde tiene una causa por evasión.
La detención se concretó en el marco de operativos conjuntos que realizan el cuerpo de Patrullas Municipales de Vicente López y las diferentes comisarías de la policía bonaerense de ese distrito tendientes a evitar delitos. En ese sentido Gorosito Ibáñez, de 57 años, fue apresado cuando caminaba junto a otro hombre por Olivos y los uniformados le exigieron la documentación personal.
Al realizar el chequeo de datos vía radio con la central del 911, se confirmó que Gorosito Ibáñez había sido un integrante de la banda "Los 12 Apóstoles" y que pesaba sobre él un pedido de captura. Entonces fue puesto a disposición del juzgado de Garantías Nº 4 de San Isidro a la espera de lo que dictaminen la Cámara 2ª en lo Criminal de Mendoza (que había pedido su detención en una causa por evasión) y del juzgado Federal de Villa María, Córdoba, donde también tiene una causa abierta.
Sangriento y fatal. La tarde del 30 de abril de 1996, en plena Semana Santa, 13 presos intentaron fugarse del penal de Sierra Chica por la puerta principal y tras un violento enfrentamiento con los guardias uno de ellos murió, por lo que se generó un sangriento motín. Desde ese momento, al grupo sublevado se lo conoció como "Los 12 apóstoles", tal vez por la coincidencia de la fecha con la celebración religiosa de Semana Santa.
Tras el fallido intento de fuga la banda tomó de rehenes a 13 guardias penitenciarios y a dos pastores evangélicos, y más de 1.000 presos se plegaron al motín.
Con el objetivo de mediar en el conflicto, la entonces jueza en lo Criminal y Correccional de Azul, María Mercedes Malere, ingresó al penal junto a su secretario y ambos también fueron capturados por los internos.
El motín duró ocho días y dejó como saldo la matanza de ocho presos enemigos de los amotinados y la desaparición de sus cuerpos. Al respecto se afirmó que los líderes de la banda jugaron al fútbol con la cabeza de uno de los presos asesinados y que hubo escenas de canibalismo, ya que las partes de los cuerpos de las víctimas fueron despedazadas y quemadas en el horno de la panadería de la prisión, mientras que otras partes fueron cocinadas y comidas en empanadas.
Cuatro años más tarde, los integrantes de la banda fueron condenados por los hechos ocurridos durante uno de los motines más sangrientos de la historia argentina, a no más de 15 años de prisión, aunque sumados a las penas que purgaban algunos recibieron hasta reclusión perpetua. El grupo lo integraban Marcelo Brandán Juárez,Miguel Angel Acevedo, Jorge Alberto Pedraza, Marcelo González Pérez, Jaime Pérez Sosa, Víctor Esquivel, Oscar Olivera Sánchez, Carlos Villalba Mazzey, Héctor Cóccaro Retamar, Marcelo Vilaseco Quiroga y Héctor Galarza Nannini, muchos de ellos ya en libertad.