Miércoles 29 de Junio de 2011
En alusión a la carta de Jorgelina Colella del 18 de junio pasado, quiero agregar varias cosas importantes que sucedieron en la zona de 27 de Febrero y Oroño cuando vinieron a piquetearla. Es vergonzoso lo que tuvimos que soportar, los reclamos pueden ser justos cuando no invadan a un barrio entero dejando de lado nuestros derechos que nadie vino a defender y que tampoco nosotros pudimos hacer valer. Vergonzoso desde cualquier punto, ¿qué pedían? ¿dinero? ¿ropa? Pero vinieron con celulares, fumaban y no parecían preocupados, porque tuvimos que soportar alta música todo el tiempo, bailes en la calle y partidos de fútbol nocturnos a los gritos. ¿Quién defiende a la gente que vivimos en esta zona? Que venga algún político de los tantos que hay haciendo campaña para ver lo que tuvimos que estoicamente soportar. Las ambulancias pasaban por sobre el fuego, los automovilistas eran patoteados si querían avanzar, ¿el tránsito no es acaso libre? Cuando queríamos entrar para estacionar nos decían que debíamos ir por otras calles. No podemos entrar a nuestras casas libremente. Ahora, ¿dónde están los defensores ecologistas? Porque estuvimos aspirando el humo negro de la quema de gomas constantemente, enfermamos por esto; había un camión que les proveía neumáticos en desuso todo el tiempo. También venían los bomberos a limpiar lo que quemaban. Me pregunto, ¿tienen todos los servicios públicos a su disposición? Ahora nadie vino a buscarnos a nosotros para llegar temprano a nuestros trabajos, ya que teníamos que ir a tomar el colectivo a calles lejanas. ¿Qué mundo es éste? Quién defiende a esos pequeños que estuvieron en la intemperie y aspirando humo, seguramente después se enfermaron gracias a la inconsciencia de sus padres y con atención gratuita en los hospitales. Pido que alguien me responda estas preguntas que son las que todos los vecinos nos hacemos. Tenemos el barrio destruido, dejaron los contenedores en cualquier parte, nos rompieron todo, nos arruinaron las casas, las paredes, la ropa, los calzados, todo absolutamente, y se van y nadie nos paga los daños ocasionados, ¿qué clase de política nos gobierna que se permiten este tipo de situaciones? Por favor que alguien se ocupe de nosotros, no hay derecho a que vengan a molestarnos e intimidarnos cuando nosotros no molestamos a nadie y pretendemos sólo cuidar lo que nos pertenece. Vamos a esperar respuesta para ver si alguien puede darlas. Todas las entidades a las que recurrimos nos respondieron que no podían hacer nada por nosotros. ¿Hasta cuándo tanta irrespetuosidad?
Patricia Ammaturo