Domingo 21 de Diciembre de 2008
No tengo vergüenza en decir que a mis 45 años lloré el pasado jueves cuando ingresé al Coloso del Parque, como lo hicieron miles de leprosos que hacia años no íbamos más a la cancha. No tengo vergüenza en decir que lloré, porque tuve la dicha de estar, disfrutar y vivir las épocas de gloria de nuestro querido Newell's, pero jamás pensé después de tantos años de vandalismo ver lo que vimos miles de leprosos: un club desvastado, en ruinas, como si hubiera pasado una guerra mundial. Desearía que todo el mundo sepa y vea lo que hizo el ex presidente; desearía que la Justicia vea y haga algo para todos los que participaron de esa "fiesta" que dejó un club en ruinas. Que paguen sus culpas, porque esto no puede quedar impune. Familia leprosa: es un deber de todos ayudar a la nueva conducción del club para volver a ser lo que fuimos, una institución modelo.
José Martín, DNI 18.318.580