Miércoles 14 de Enero de 2009
Noventa pasajeros que volaban hacia el norte argentino terminaron en la región del Mato Grosso, en el sur de Brasil, luego de vivir una odisea a raíz de que el piloto tuvo que esquivar un frente de tormenta, tras lo cual la aeronave sufrió una falla eléctrica que dañó su sistema de navegación.
Otro avión de la misma empresa, que debía partir anteayer en un vuelo chárter desde Rosario a Natal (Brasil) con 157 pasajeros, salió con casi un día de atraso (ver página 5).
La máquina que aterrizó en el Mato Grosso era un Boeing 737 que había partido a las 10 de anteayer desde el aeroparque metropolitano Jorge Newbery con destino a Tucumán, Salta y Jujuy pero llegó alrededor de las 14 a Brasil, luego de pasar por Misiones.
Los pasajeros recién pudieron salir de Brasil a las 17 de ayer tras haber aguardado más de un día y luego de que la empresa consiguiera otro avión de menor porte para buscarlos.
El vuelo 858 salió del aeropuerto porteño y cuando llegó a Córdoba, el piloto les comunicó a los pasajeros que por un frente de tormenta iban a tener que desviarse y que en el trayecto habría un poco de turbulencia.
Gustavo Rico, un pasajero tucumano que viajaba en ese vuelo aseguró que "la gente comenzó a ponerse nerviosa porque pasaron dos horas y media y no sabíamos dónde estábamos. Desde la ventanilla observamos tierra colorada y nos preguntábamos dónde íbamos a aterrizar".
"El capitán luego dice que por un problema eléctrico había perdido el sistema de navegación y que no podía dar más detalles, que los iba a informar cuando lograra aterrizar", relató el pasajero.
Aterrorizados. Rico dijo que en ese momento "la gente estaba aterrorizada y mientras parte del pasaje lloraba, otros rezaban".
El avión, con su sistema de navegación dañado y con tan sólo una hora más de combustible, logró aterrizar en el aeropuerto Ponta Porá, en el límite entre Paraguay y Brasil.
El aeropuerto es para aviones de poco porte por lo que el piloto "debió realizar una maniobra arriesgada para aterrizar ya que la pista era chica", precisó el pasajero. Jorge Mauger, directivo de la oficina de Andes en Salta, dijo que "el avión nunca estuvo en emergencia. Al llegar a Córdoba el piloto detecta un frente de tormenta y para esquivarlo desvía su ruta hacia el este".
"En ese trayecto y, quizás por un rayo, se rompe el sistema eléctrico de la aeronave, por lo que el piloto, mientras llegaba a Misiones, busca el primer aeropuerto en línea recta y ese es el de Ponta Porá, en el límite entre Paraguay y Brasil", dijo Mauger.
El directivo de Andes destacó que el avión partió de Buenos Aires con cuatro horas de combustible y estimó que desde que se detectó el frente de tormenta en Córdoba hasta aterrizar en Brasil, "pasó alrededor de una hora y media".
"La gente estaba descontrolada", indicó otro pasajero que no quiso identificarse. "No nos decían nada, hubo dos intentos de aterrizaje hasta que el avión pudo agarrar una pista firme. Mucha gente no sabía dónde estaba hasta que el avión tocó pista".
"Una vez en Brasil estuvimos una hora parados al rayo del sol, mucha gente se descompuso. El aeropuerto en el que terminamos es chico, pero de todas formas fue un alivio haber podido aterrizar", destacó uno de los viajeros.
"La empresa nos ofreció retornar a Argentina en colectivo por una ruta paraguaya", dijo Darío, otro pasajero. La travesía que les proponían significaba viajar 10 horas en micro.
Mauger precisó que a las 17 hora del este de la Argentina, "un avión de menor porte de otra empresa aterrizó en Brasil y llevó a los pasajeros hacia Jujuy, Salta y Tucumán. Se tardó en pasar a buscar a los pasajeros debido a que en el aeropuerto brasileño sólo aterrizan aviones chicos". l (Télam)
Descontrol
Luego de aterrizar en Brasil, los pasajeros del avión averiado siguieron teniendo problemas puesto que, aseguraron, la empresa no acertó a darles datos precisos en un principio. "La aerolínea decía que iríamos a Asunción (Paraguay), luego a Foz de Iguazú, era un descontrol. Algunos hasta pensaron en llamar al consulado argentino en Brasil", dijo un viajero.