Lunes 14 de Mayo de 2012
Este vodevil vertiginoso y pródigo que nos toca vivir como país nos depara periódicamente, tal como el de los teatros, nuevas sorpresas que, por osadas u originales, nos conmueven a los simples ciudadanos con emociones renovadas. Autores noveles e impensados debutantes lanzados al arte de enriquecerse rápidamente manoteando reservas arduamente reunidas para cumplir otros fines.
En general se trata de aprovechar el presente tapando el pasado y corrigiendo la historia agregándole actores para encaminarla interesadamente e insertarle en un supuesto modelo inexistente.
Si intentamos una mirada retrospectiva podemos por ejemplo ver a las madres de Plaza de Mayo con Schoklender a la cabeza, manejando ingentes sumas, para levantar viviendas cuyo final es impredecible; al señor Jaime despilfarrando millones sin remordimientos, a aquellas valijas misteriosas llenas de dólares sin remitente y esfumadas en Ezeiza, el inmenso recuerdo de las Malvinas irredentas manejado políticamente para cargar responsabilidades en quienes tuvieron la valentía de encarar la gesta, sin esconder la cabeza como otros, que ahora aparecen. Y en un salto onírico inédito vimos cómo encontramos un nuevo vicepresidente elegido a dedo y que nos quiere beneficiar con 50 millones de nuevos billetes hechos por sus amigos patriotas. También el ingreso de nuevos personajes a través de La Cámpora que ya poblaron Aerolíneas, de ejecutivos de "el más alto nivel (remunerativo)" y con los que ahora se completará YPF en su privatización, asegurando un control político oneroso y blindaje seguro para cumplir los designios de la nueva estatización. Ante el agotamiento de las reservas monetarias se buscan nuevas posibilidades financieras para atender subsidios a combustibles, planes sociales y tapar la inflación, la inseguridad y la participación al interior cumpliendo la Constitución.
La oportunidad de descubrir nuevas "causas" para ir tapando las anteriores no resueltas por jueces cómplices nos hace recordar que los jubilados con sueldos por debajo de la línea de pobreza constituyen para la señora presidenta una magnífica sorpresa si pagara el 82 por ciento aprobado por ley del Congreso, constituyendo cabal muestra de justicia que sorprendería al mundo y reconocería a los que creyeron y aportaron para el país.