Martes 01 de Septiembre de 2015
Ayer, tarde-noche, mientras realizaba mi trabajo, distintos cuadros se presentaron ante mí. El primero, unos chicos en moto en la vereda, y la persona que estaba conmigo me dice: "ojo con los chicos de la moto (con gorrita y capucha)". Yo pensé, ellos deben decir: "ojo con las personas en el auto". Cuadro siguiente, un vecino del domicilio en el que estaba va a guardar el auto en su cochera, da una vuelta, dos; mira a un lado, al otro, la mujer e hijo se bajan y abren el portón, se sumergen en la casa con la velocidad casi de la luz. Otro cuadro, a una mujer la deja el colectivo en la esquina y como un rayo ingresa a su casa. Yo, en la espera que la doctora termine de hacer su atención domiciliaria, me descubro que estoy como una lechuza mirando para todos lados y lo primero que concluyo ante estas situaciones es: "Nos ganaron". Nos ganaron los violentos, los corruptos, los inoperantes. Porque hay que diferenciar, por un lado tenemos a los que vaya a saber por qué misterio de la vida no les importa la vida ajena (tampoco la suya, por supuesto). Primero eran arrebatos, después arrebatos y golpes, ahora arrebatos golpes y balas. ¿Planeamos tan mal la sociedad actual para que merezcamos esto el ciudadano de a pie?, porque en sí tenemos la sensación de que estamos solos en esto. Esta gente que hoy mata, no se levantó hoy a la mañana y dijo hoy voy a robar, violar o matar a alguien, tienen antecedentes y en su gran mayoría andan sueltos. Y la disyuntiva flota y se hace carne, es simplemente un problema cultural o ya se incluyó en la sociedad como un modo de vida, eso de vivir de lo ajeno y si en ese afán hay que llevarse la vida de alguien, qué más da. Yo provengo de una familia humilde (clase media) con valores que me inculcaron de chico que tengo bien claros y por más que hoy me ofrezcan asistencialismo, creo en la dignidad del trabajo, en la cultura del trabajo. Lo más triste es saber que si uno quiere defender lo suyo, ellos pasan a ser las víctimas automáticamente, ellos reclaman derechos humanos, ellos lo tienen, nosotros no. Nos ganaron ellos y los que no hacen nada al respecto, el poder político, Judicial, ellos no roban o matan pero al no caérseles una idea, tienen sangre de nuestros abuelos, padres, hijos y nietos en sus manos por no combatir la espiral de violencia que se vive y que parece no tener fin. Por desgracia va a seguir muriendo gente inocente y vamos a seguir marchando, si el tema les perturba demasiado crearán alguna comisión para el caso en cuestión. Cabe recordar lo que dijo el viejo general: "Cuando quieras que una investigación no avance, crea un comisión". Yo trataría de hacer una jugada más audaz, en vez de movilizarnos haría un acto, de no salir un sesudo paro ciudadano, en contra de la inseguridad. Estamos en una sociedad de consumo en la cual el factor económico está por encima de Dios mismo. ¿Se imaginan cines, teatros, restaurantes totalmente desiertos por la consigna: "no salgo de mi casa porque no sé si voy a volver"?
Pablo Giménez / DNI 21.531.682