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Violento robo a una pasajera y al conductor de un colectivo de la 134 en zona sur

Los ladrones hirieron a culatazos al chofer y amenazaron a la mujer, de 74 años, con cortarle un dedo si no entregaba un anillo. Dicen que después cometieron otros ataques.

Lunes 10 de Febrero de 2014

Mientras Dolly Fernández, de 74 años, sacaba la plata de su monedero para pagar el boleto en el 134 que la llevaría a su trabajo en Rosario Norte, como todas las madrugadas, subieron al ómnibus cinco muchachos, dos de ellos armados. En segundos, y con una violencia desproporcionada, les robaron a la mujer y al chofer. A ella le sacaron la cartera con cien pesos, llaves y remedios, y la amenazaron con cortarle un dedo si no entregaba un anillo de fantasía que, "de los nervios", no le salía. A él le pegaron dos culatazos y lo dejaron "bañado en sangre" antes de robarle un poco de dinero, el celular y el reloj. Lo increíble fue que en la misma esquina, Callao y Ombú, los ladrones también robaron e hirieron a otras dos personas en cuestión de minutos. Pero ni siquiera en la comisaría 21ª, adonde chofer y pasajera fueron a radicar la denuncia, las dos mujeres policías que estaban al frente de la seccional lograron que el 911 despachara un móvil para apresar a los delincuentes.

El robo se produjo a las 5.10, segundos después de que Dolly ascendiera al colectivo de la Semtur en Ovidio Lagos y Lucero con tiempo suficiente para llegar al hotel donde, a las 6, entra a trabajar como mucama.

"Cuando llegamos a Ombú y Callao yo estaba sacando la plata de mi monederito cuando suben cuatro o cinco muchachos. Ahí nomás uno saca un revólver y empieza a los culatazos contra el chofer... no se imagina lo terrible que fue", contó

a La Capital la angustiada mujer.

"«Dame el celular», me grita el pibe, y yo le digo «no tengo, querido, no tengo», y me arranca la cartera. Entonces empieza con que le dé los dos anillos que llevaba puestos, pero yo le digo «si son de fantasía...». Y el tipo me dice «me los das o te corto el dedo», mientras otro le grita «cortaseló, cortaseló». Y yo le pido: «¡No me hagás esto, querido, que puedo ser tu abuela!»".

Según la mujer, todo fue muy rápido, pero pareció eterno. Porque después de robarle a ella la emprendieron contra el chofer, a quien para sacarle lo poco que llevaba le pegaron dos culatazos y lo dejaron "bañado en sangre". Al bajar del micro uno de ellos le gritaba al otro "Pegále un tiro, pegále un tiro".

El propio conductor, Marcelo Charras, de 48 años y 20 arriba de un ómnibus, se vio sorprendido por la virulencia del ataque. "Fue algo con mucha violencia, vinieron directamente a lastimarme", graficó.

Charras contó que los robos son "muy habituales", aunque muchos no trascienden porque no se denuncian. Y sobre la zona donde fue atacado dijo que "es peligrosa", algo que testimonian los pasajeros por "arrebatos o agresiones".

El relato del conductor y la pasajera sobre lo que ocurrió después, ya en la comisaría 21ª, fue coincidente. Dolorido aún por las heridas recibidas, Charras contó que en la seccional había sólo dos mujeres policía "que se portaron de diez, aunque el 911 nunca respondió".

Los dos contaron que las agentes reclamaron telefónicamente que un móvil policial se dirigiera a Callao y Ombú, ya que minutos después se produjeron dos nuevos incidentes que terminaron con víctimas robadas y ensangrentadas. Pero ni aún así lograron respuesta.

"«¿Qué parte no entendés? No tenemos móvil disponible»", dijo el conductor que le respondieron a una de las mujeres policía, quien junto a su compañera se encontraba frente a la repartición, donde había alojados 23 presos.

Como si fuera poco, en la puerta de la seccional se veían estacionados dos patrulleros, pero "no había quién los manejara". Y el comisario "nunca apareció".

Frente al ataque, delegados de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) de Rosario se comunicaron con Charras y esta semana, dijo el chofer, habrá una reunión para evaluar lo ocurrido.

La secretaria de Servicios Públicos del municipio, Clara García, también prometió abordar el tema en la reunión que en pocos días mantendrán, como todos los meses, con representantes del Ente de la Movilidad (EMR), las empresas de transporte urbano, la UTA y la Unidad Regional II.

En esos encuentros, dijo, "se analizan mapas de conflictividad línea por línea" para visualizar las zonas más problemáticas y delinear esquemas "preventivos". En los últimos tiempos, sostuvo, los resultados de esa estrategia venían siendo "positivos", sin casos de "tanta violencia" como el que se vivió ayer.

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