Violento asalto a un matrimonio cuando ingresaba a su vivienda
Un vecino llamó a la policía, que apresó a uno de los dos ladrones, oriundo del Gran Buenos Aires. El otro huyó con cinco mil pesos y alhajas.

Miércoles 20 de Noviembre de 2013

La "entradera", como se llama a la modalidad en la cual las víctimas de un robo son sorprendidas cuando ingresan a su vivienda, se constituyó en el delito de moda y el más exitoso para los delincuentes. Pero el lunes por la noche un llamado al 911 y el rápido accionar policial permitieron frustrar, parcialmente, el robo a una familia de Echesortu. "Haría unos cinco minutos que estaban los ladrones cuando llegó la policía. Uno de ellos se entregó: «Está bien, perdí». Y el otro, al escuchar que la policía entraba, huyó por las terrazas", explicó ayer Raúl L., una de las víctimas del atraco.

El ladrón apresado no estaba armado y es oriundo de la localidad bonaerense de Gregorio de Laferrere. En tanto, el que logró escapar, al que su compinche llamaba "rosarino", se escabulló con unos 5 mil pesos en efectivo y un puñado de alhajas que tenía la familia.

Inevitable. Raúl L. tiene 58 años y vive con su familia en Zeballos al 4000, casi esquina con la cortada Domínguez. Allí, a 50 metros del hospital Carrasco, tiene un consultorio odontológico con su esposa Adriana. El lunes a las 22 ambos llegaron en su camioneta a su casa de dos plantas, donde estaban sus dos hijos.

Raúl puso en práctica la rutina de medidas caseras de seguridad, pero esta vez no alcanzó. El factor sorpresa en manos del ladrón, fue determinante. "Terminé de entrar el auto en el garaje —recordó Raúl— y cuando fui a cerrar el portón se asomó un tipo y me preguntó: «¿Cuál es Avellaneda?». Ahí me di cuenta de que era boleta. Antes de terminar la frase el tipo se tiró con todo el peso de su cuerpo contra la puerta y empezó a pegarme culatazos en la cabeza. Por nada quería que se me metiera adentro, pero no lo pude evitar".

El odontólogo se trabó en lucha con el ladrón y terminó con varios cortes en la cabeza, heridas que tiñeron de sangre la ropa del maleante. Por detrás ingresó el otro delincuente, quien al final resultaría detenido.

Aturdido por los golpes, Raúl quedó sobre el piso del garaje, al lado del auto. No sabía que el ladrón que lo custodiaba estaba desarmado.

En tanto, el otro fue por su esposa y le exigió el dinero: "Dame plata, joyas, oro. Lo que tengas". Y la condujo a la planta alta. Al escuchar lo que ocurría, los hijos se escondieron en la terraza.

Patrulla. Lo que nadie en la casa sabía era que un vecino había llamado al 911. Un móvil de la comisaría 6ª patrullaba las inmediaciones y en pocos segundos estuvo en la puerta de la casa asaltada.

"El que me custodiaba hablaba todo el tiempo por celular con un tercero que estaba en la zona. Le decía: «Venite para acá. Estamos en calle Zeballos»", recordó Raúl. "Entonces —agregó— llegó la policía. Como la puerta estaba mal cerrada, pudieron entrar y le apuntaron al que estaba conmigo, que enseguida les dijo: «Perdí, ya sé», y se entregó".

Luego comenzó un momento tenso porque el otro ladrón, el más violento y a quien su cómplice reconocía como "rosarino", estaba en la planta alta con la esposa de Raúl. "El que me golpeó le pidió a mi esposa una bermudas y una remera mías porque él tenía toda la ropa con sangre. Pero antes llegó la policía y salió a la terraza para irse saltando los techos", recordó el odontólogo. El ladrón huyó con el botín que le había logrado arrancar a Adriana.

Rapidez. "La verdad es que la policía actuó rápido y bien. Diez puntos. Estoy muy agradecido porque si no hubieran llegado la cosa se habría complicado. Para mí este fue un robo al voleo y la idea de estos muchachos era cargar todo en el auto y llevarse todo", relató Raúl. La policía montó un operativo de cerrojo pero no pudo dar con el prófugo.

El detenido fue identificado como Juan Marcelo B., de 39 años, y con residencia en Laferrere, partido de La Matanza, a 310 kilómetros de Rosario. En su poder tenía una tarjeta verde de un Peugeot 207 azul que estaba estacionado a unos 20 metros de la vivienda. La llave quedó en poder de Raúl, quien el forcejeo se la quitó al ladrón que huyó.

Investiga la comisaría 6ª y la jueza que actúa por el robo calificado, la privación ilegítima de la libertad y lesiones es la jueza de Instrucción Mónica Lamperti.