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Vilma Palma volvió a demostrar su romance festivo con la gente

"De acá somos, acá vivimos y acá estamos" dijo El Pájaro Gómez ante un Broadway en llamas. Era la presentación en Rosario de "Agarrate fuerte", el flamante disco de Vilma Palma e Vampiros, y ya habían pasado más de dos horas de un viernes atravesado por emociones, pachanga y el reconocimiento como banda distinguida de la ciudad de Rosario por parte del Concejo Municipal.

Lunes 03 de Septiembre de 2012

"De acá somos, acá vivimos y acá estamos" dijo El Pájaro Gómez ante un Broadway en llamas. Era la presentación en Rosario de "Agarrate fuerte", el flamante disco de Vilma Palma e Vampiros, y ya habían pasado más de dos horas de un viernes atravesado por emociones, pachanga y el reconocimiento como banda distinguida de la ciudad de Rosario por parte del Concejo Municipal.

Pero más allá de la rosarinidad de la banda, los Vilma demostraron, una vez más, y por si hacía falta, que su música tiene sello de identidad. Y lo más importante es que no sólo mantienen el vínculo con su gente, sino que la apuesta permanente es seguir creciendo, contra viento y marea, y agarrándose fuerte.

Los ocho Vilma salieron a escena con una polenta arrolladora. Conducidos por la voz y el carisma de Mario Gómez Madoer (El Pájaro firma los temas en el nuevo disco en coautoría con Jorge Risso), la banda se sostuvo en la potencia rítmica del tándem que forman el cow boy del bajo, Gerardo "Largo" Pugliani y el pulpo Carlos "Oveja" González más las sutilezas percusivas de Lucho Cristini.

Concepto. Las armonías son territorio del tecladista Claudio Garbolino y el guitarrista Pablo Cejas. Ambos hacen una labor muy cuidada y son responsables del sonido pop fiestero de Vilma Palma. Las coristas Karina Di Lorenzo y Fabiana Díaz son el complemento ideal para la voz del Pájaro. Ellas marcan la diferencia. En escena con sus coros y musicalmente porque cierran el concepto Vilma Palma.

Para Vilma Palma tocar en su ciudad es más importante que hacerlo en Buenos Aires o en un estadio de Centroamérica. Es más, en octubre tienen tres fechas en Ecuador y en el show ni se encargaron de comentarlo. Es otra gira más de Vilma, esta mujer con más de dos décadas que tiene la virtud de hacer cantar y bailar a gente de distintas generaciones y lugares. Como ocurrió el viernes, que había fans locales, pero también de El Trébol, Chabás y Colombia.

En medio de una puesta impactante, el grupo tenía el gran desafío por delante de presentar un disco que había salido tres días antes, muy poco tiempo para que la gente conozca los 13 temas nuevos.

El show no dio respiro. Comenzó con "Agarrate fuerte" y a lo largo de un set de 9 temas mechó clásicos como "Travestis", de su segundo disco "3980", con "Estar con vos", de "2010", y las debutantes "Reina del club", "Buscando a mi chica" y "Pasará", una de las perlitas de "Agarrate fuerte".

De pronto, pausa. Cayó el telón y tras el premio del Concejo (ver aparte), Vilma demostró que puede tocar otras teclas o, para el caso, otras cuerdas. El Pájaro, entre emocionado y sorprendido por la presencia de Claudio Garbolino como director, se puso al frente de una orquesta de cuerdas para interpretar "Te quiero tanto", un guiño al institucional de la Municipalidad de Rosario. Sería el puntapié de un set intimista, en el que convivió "Mojada" con "Secretos", dedicada, con corazoncito hecho con sus manos, para su madre, y para las madres del grupo, las dos coristas. Una de ellas, la histórica Karina, próxima a tomarse una pausa debido a su avanzado segundo embarazo. El tema también incluyó la performance de una bailarina que jerarquizó aún más el tema.

Guiños. La sesión de gala continuó con "Mañana a la noche" y la bella "Sabor París", que arrancó el espontáneo aplauso del público. El tema tuvo la particularidad de contar con una pareja de baile, en una puesta que combinó el tango con la bachata, y la participación de Abigail en violín, la hija del batero, que miraba emocionado desde el banquito. Otro guiño familiar, como toda la noche, como cuando el Pájaro lo saludó a su hermano en la platea alta o como cuando un fan se paró solito para decirle "¡Aguante Pájaro!", como cuando tocaba la batería en los recitales del Día de la Primavera en la Dante Alighieri.

El set eléctrico fue explosivo. El teatro Broadway se convertía en una disco, todos habían abandonado sus butacas y el baile se apropió de la escena. Los Vilma Palma decidieron enganchar todos los temas que irían hasta los bises. Y así pasó "Voy a seguir bailando" y parecía un reflejo de esta noche cuando El Pájaro cantaba "En esta fiesta nadie quiere bajar".

Al toque llegó "Irene", la cumbia que en el disco cantó Cacho, de Los Palmeras, y se combinaron con "Un camino hasta vos", "Voy a vos", "Fernet con Coca" y "Auto rojo". Transpirado por tanta entrega, El Pájaro desafió: "¿Están cansados, no?". La negativa fue unánime. Y llegó "Te quiero tanto" como previa de "La pachanga", con Jorge Risso, para que el teatro se venga abajo de una buena vez.

En los bises sonaron "Me vuelvo loco por vos", "No somos nada", y un final emotivo: con sección de cuerdas, se lanzaron con una balada power, "Otra canción de amor". "Adiós, adiós, estaba escrito en nuestras vidas", cantaba El Pájaro. Como una declaración de amor entre Vilma y el público. Otra vez Vilma, esa mujer veinteañera, se despedía ante un teatro lleno. Un romance festivo que no tiene fecha de vencimiento.

Más allá de la rosarinidad, Vilma Palma demostró que su música tiene sello de identidad.

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