Lunes 08 de Marzo de 2010
Cicerón, cónsul romano, se hizo famoso por sus filipicas, discursos destinados a denunciar el intento hegemónico de Marco Antonio, y las catilinarias, discursos pronunciados en el Senado para denunciar el intento de destrucción del estado romano y la subversión total de las estructuras de la república silenciando a los opositores, de parte de Lucio Sergio Catilino. Tanto las Filipicas como las Catilinarias, son aplicables a nuestro momento actual. Las catilinarias logran desbaratar el intento de catilino de convertirse en un tirano. Pronunció Cicerón cuatro catilinarias, siendo la primera la más brillante de todas, y comenzaba diciendo "quo usquetandem abutere, Catilina, patientia nostra..." Parafraseando a Cicerón, podríamos decir "hasta cuándo Catilina (Cristina), abusarás de nuestra paciencia— Hasta cuándo los argentinos tendremos que soportar las mentiras, la subversión de las instituciones de la República— Al igual que a Catilino, dos mil años antes, tenemos los argentinos que soportar que desde uno de los poderes del Estado se atropelle a los otros. Que impúdicamente, se desconozcan los fallos judiciales y se diga que no los van a cumplir.
Alfredo Kaminsky,
alkamin@hotmail.com