Vidas alteradas
Mi Patria está librando una brutal batalla espiritual, encubierta y amparada por el estado de derecho, legalidad que utiliza muy bien el crimen organizado, el asesino, el corrupto, el inepto y el resentido con poder.

Martes 11 de Junio de 2013

Mi Patria está librando una brutal batalla espiritual, encubierta y amparada por el estado de derecho, legalidad que utiliza muy bien el crimen organizado, el asesino, el corrupto, el inepto y el resentido con poder. Como en toda batalla hay muerte violenta y el dolor por la pérdida no deja dudas. Una enorme alcantarilla de pasiones humanas está acumulando vidas alteradas para siempre, fracturadas en sus destinos y esperanzas. Una porción importante de la sociedad argentina expresa haber perdido la fe en el futuro, otros han convertido el desánimo en violencia. Sería conveniente admitir que prosperidad o desgracia no son pruebas seguras de vivir bien o mal, que tenemos poca noción de lo que es una vida fácil o difícil y que no existe la vida normal, existe la vida. A veces, justamente antes de empezar a mejorar, los síntomas de un enfermo se agravan, el cambio se aproxima. También es cierto que nuestro destino puede involucrarse con la suerte, es decir: cómo jugamos las cartas que nos tocan, cómo elegimos, en qué rango de madurez social nos encontramos. Creo que ya es tiempo de higiene espiritual y de conciencia. En algún momento debemos hacer una inversión en el erario de la vida, cambiar nuestro corazón en vez de reformar la sociedad, porque la raíz del mal está en la persona. La humildad dejará de ser una apariencia y el "yo te escucho, tu me escuchas", un lema para convivir, donde uno de los dos aprenderá algo. O bien aceptar que los responsables de tantas vidas alteradas, son nuestros maestros corrigiendo miserias que enquistaron la desidia, la soberbia, la arrogancia y el desamor a mi prójimo. El obstinado soplo de Dios me despierta cada mañana; mi conciencia no puede probar su existencia, pero supongo que soy el enlace entre El y el universo, pues mi ADN pulsa una fuerza similar al instinto que sostiene creer en un orden superior; me doy cuenta de que no soy el producto casual de puras leyes físicas y menos del azar, también despierta la razón y la libertad por un instante, puedo elegir una nueva oportunidad de encontrar la seguridad y la confianza que me sostenga en el borde del abismo, cada mañana, en mi bendita tierra.

Roberto Luis Taltavull