Edición Impresa

Víctor Heredia: Canciones que tocan la realidad

Alguna vez cantó "El viejo Matías" y nunca más pasó desapercibido. Pero, para Víctor Heredia, hubo dos discos bisagra en su carrera, el que hizo sobre poemas de Pablo Neruda y "Taki Ongoy"...

Viernes 14 de Junio de 2013

Alguna vez cantó "El viejo Matías" y nunca más pasó desapercibido. Pero, para Víctor Heredia, hubo dos discos bisagra en su carrera, el que hizo sobre poemas de Pablo Neruda y "Taki Ongoy", inspirado sobre el otro descubrimiento de América. Y cuando se le advierte que ninguno de los dos discos contienen aquellos hits que le hicieron pasar la barrera del tiempo, él simplemente dice: "Me preguntaste cuáles me importaban más, y yo, si me tuviera que llevar algo de este mundo, me llevaría esos dos discos bajo el brazo". Ese es Víctor Heredia, quien hoy, a las 21.30, presenta en teatro La Comedia su nuevo disco "Algún día", con un guiño al Che, a los caídos en Malvinas, a Armando Tejada Gómez y a Facundo Cabral. En este reportaje habla de sus flamantes composiciones, pero también de la confrontación política, del nazismo, de su exilio y hasta de su fórmula para sortear el paso del tiempo.

—Las canciones "Algún día" y "Vuela conmigo", de este nuevo material, se refieren a la Patria. ¿Es porque le hacía falta un mimo?

—Bueno, independientemente de las situaciones que se generan a nivel social y político por estos días, uno siempre tiene la necesidad de reafirmar su posición en referencia a cuestiones sustantivas para la convivencia, desde el punto de vista de no bajar ninguna bandera para los contenidos de la democracia y lo que ello significa para muchos de nosotros.

—¿No sentís que a veces hay mensajes, como el de Jorge Lanata en Clarín o la comparación de este gobierno con el nazismo que hizo La Nación, que ponen en peligro lo más preciado, que es la democracia?

—Sí, por exageración, y lo hacen desde un lugar de absoluta irresponsabilidad, porque basta ver algunas imágenes de lo que significó el holocausto para la colectividad judía, y de lo que significó para Europa. Fueron 6 millones de muertos, estamos hablando de 6 millones de muertos, y vimos las fosas comunes, el calvario que sufrieron, con los cuerpos hacían jabón y los dientes de oro iban a parar a las arcas nazis o del Estado alemán. Me parece que comparar eso con esta democracia no es sólo irresponsable sino de traidores a la Patria, les tendría que caber algún tipo de penalización, y si no es jurídica, debería ser social, el repudio tiene que ser colectivo. Y no se trata de un gobierno, estamos hablando de la democracia en la que decidimos vivir los argentinos, es una falta de respeto absoluto.

—¿En este contexto, tu disco es necesario para reafirmar ciertos valores patrióticos?

—Ojalá que la gente lo reciba de esta manera, lo que yo sentí como ciudadano, que no estoy nunca separado del artista ni del hombre, es esto, lo que expreso en estas canciones, son cuestiones que todos tenemos que evaluar, con los disensos lógicos de intereses que representa cada sector social para cada uno.

—¿Actualmente te pasa que en algunos lugares donde vas a cantar te identifican como simpatizante de este gobierno y te cierran las puertas, aunque se te abren otras?

—En realidad, intuyo que en algunos lugares sucede porque me están llamando menos (risas). Así que intuyo que en algunos sectores muuuuy (estira la u) radicalizados, que defienden posturas muy opositoras, evidentemente me tienen que ver como un representante cultural de un modelo económico y político con el que ellos no están de acuerdo.

—¿Te lo bancás a esta altura de tu carrera o a veces hubieses preferido opinar menos?

—No, no me lamento, no me pasa por mi cabeza ni ahora ni antes. Si lo hubiera pensado antes no hubiera cantado "El pueblo victorioso de Neruda", no hubiera escrito "Informe de la situación", mucho menos "Aquellos soldaditos de plomo", porque si hubiese hecho cálculos sobre eso en aquella época, no en esta por suerte, digo, en aquella época me hubieran colgado de Plaza de Mayo. Si hubieran podido torcerle la mano a la democracia, claro.

—¿Cómo manejás el tema del paso del tiempo?

—Voy al médico más seguido (risas). Creo que en los últimos años lo puedo decir con mucho orgullo, y sin pecar de falsa humildad, que me enriquecí mucho en la literatura (escribió cuatro novelas, dos de ellas finalistas de los premios Planeta y de Emecé). Eso me hizo enriquecer muchísimo, y lo que trato es mejorar, eso me preocupa del paso del tiempo, no me asusta, trato de estar mejor.

—Hay canciones tuyas que son himnos, desde "El viejo Matías" y "Todavía cantamos" hasta "Sobreviviendo" o "Razón de vivir", ¿cuando componés una nueva canción deseás crear algún hit como aquellos?

—Si te digo que no te miento, siempre uno tiene la expectativa de que las canciones que componés ganen el corazón de la gente. Lo que aprendí es a no medirlas con el aplausómetro del público. Porque así empezás a dejarlas de lado y no está bien eso. Creo que lo que uno tiene que privilegiar de las canciones es la expectativa que se tuvo cuando se compuso, lo que te disparó la situación que te inspiró. O sea, si no me aplauden la canción "Breve historia de las Islas Malvinas" como "Sobreviviendo" ¿por qué la voy a dejar de cantar? No hay que caer en el exitismo, porque si no uno no escribiría diez nuevas canciones para mandarlas a un CD.

—Tus canciones atravesaron generaciones, gobiernos, modas y siguen vigentes.

—Sí, lamentablemente no quedaron fuera de contexto, y digo lamentablemente porque la realidad se encargó de darles entidad. Y te doy como ejemplo "Aquellos soldaditos de plomo". Cada vez que la canto la gente se emociona mucho y yo también, porque creo que nos costó mucho trabajo amansar una fuerza que antes de respetar la Constitución se prestaba lamentablemente a las necesidades de los intereses corporativos y multinacionales, y ahora evidentemente se han encolumnado detrás de la propuesta democrática.

—¿Después de más de 30 discos grabados podés decir cuáles fueron los más importantes para vos?

—Sí, creo que hay dos discos de los que puedo decir que estoy absolutamente orgulloso. Uno es en el que musicalicé los poemas de Pablo Neruda ("Víctor Heredia canta Pablo Neruda"), fue bisagra en mi carrera. El disco salió en el 73 y fue por el que me empezaron a censurar: en el 74 tuve las primeras amenazas, en el 75 llegó la amenaza de la Triple A, me tuve que ir a cantar a Venezuela, vía México, y después la dictadura rompió las matrices. El otro disco tiene que ver con la historia no oficial del descubrimiento de América, "Taki Ongoy".

—Qué extraño que no nombraste ninguno de los más exitosos.

—Y no (risas), me preguntaste cuáles me importaban más, y yo, si me tuviera que llevar algo de este mundo, me llevaría esos dos discos bajo el brazo.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS