Miércoles 03 de Febrero de 2016
Desde hace algunos años Argentina se ha convertido en una sociedad de hipócritas, hombres y mujeres que defienden lo indefendible con el afán de posicionarse y ser calificados como "buenas personas", utilizando criterios demagógicos que lejos están del sentido común. Cada día que pasa más ciudadanos mueren a sangre fría en manos de los delincuentes. ¿Cuánto más debemos soportar la condescendencia hacia el victimario, las ideas ilógicas, las decisiones aberrantes y la anomalía en general? Un presidiario no puede cobrar un sueldo cuando se debate si hay fondos para el 82 por ciento móvil, un homicida no puede ser justificado, un Código Penal que reduce penas no puede ser tomado en serio. Muchos callan, otros amparan estas anormales medidas, yo elijo no hacerlo. Respetemos la memoria de las víctimas y no confundamos quienes realmente lo son.
Cristian Nahuel Principi / DNI 39.053.005