Viernes 27 de Febrero de 2009
Los peligrosos cables aéreos de electricidad. No hay nada más peligroso que los cables eléctricos aéreos, los que pueden causar un accidente como el que ocurrió hace poco en Temperley, Buenos Aires, donde tres criaturas pequeñas perdieron la vida fulminadas por la corriente eléctrica. Y aquí en el Rosario el peligro es aún mayor desde que se instalaron los cables del tranvía eléctrico. Nuestra ciudad está cruzada por innumerables cables, pero los de la luz, antiquísimos, mal ligados y desprovistos en su mayor extensión de la cubierta aisladora, constituyen un grave peligro que conviene evitar obligando a las empresas a adoptar el sistema subterráneo. (1908)
Ladrones eran los de antes. La cultura moderna es causa de grandes y múltiples adelantos, pero trae también consigo cosas muy desagradables. Basta mencionar aquí que rechaza los multicolores trajes típicos tan pintorescos, que echa en el olvido antiguoas hábitos populares y que provoca la vida disipadora. Pero el mayor reproche que puede hacérsele es el de no apetecer lo romántico y la poesía, y nos convierte a todos en individuos pedantes y sin valía. Una prueba de esto y que vale por muchas es que los malhechores de nuestros días proceden en los países civilizados como comerciantes calculadores; les falta el placer y el valor, evitan exponer la vida en lucha franca y su corazón frío desconoce acciones nobles. Hoy estos personajes les roban a los pobres para hacerse ricos, pero muy distinto eran los bandidos anteriores, de buena cepa, hombres de coraje, para los cuales no tenía valor alguna la vida de los ricos pero que eran caritativos y bondadosos para con los menesterosos y los pobres. A pesar de la repugnancia que inspiraban naturalmente los asesinos, eran mil veces más simpáticos e interesantes los de antaño que, por ejemplo, los actuales "apaches" parisinos. (1909)