Jueves 16 de Septiembre de 2010
Desde hace años se sostiene cuando aumenta el costo del pasaje que la intención es mejorar la calidad del servicio. No podemos dejar de reconocer que se han introducido mejoras en la frecuencia, cantidad de líneas y recorridos de largas distancias; claro el aumento poblacional así lo requiere. Pero lo lamentable son las condiciones en que se viaja. Estas unidades, carentes de suspensión adecuada, no deberían transportar pasajeros, salvo que lo hagan a baja velocidad. La tan mentada frecuencia, hace que los conductores, hasta monitoreados por sistema satelital, deben respetar a ultranza el horario establecido, conforme a expresas directivas en tal sentido. Es decir, el tiempo que pierden en zonas de intenso tráfico, lo ganan en el resto, a costa de: arrancar rápido, esquivar otros vehículos, estacionar lejos del cordón, apurar al pasajero a que suba rápido, alta velocidad, de una sinrazón que verdaderamente rebela. Pregunto al Ejecutivo Municipal, los ediles y dirigentes gremiales: ¿no son conscientes de que los conductores no pueden estar sometidos a tanta presión? Creo que tienen buenos sueldos, pero no pueden ser exigidos de tal manera. ¿Y los pasajeros? ¿Forzosamente tienen que ser la variable de ajuste? Señores conductores (a quienes defiendo), tomen la posta y recapaciten, hagan algo o (y ojalá que me equivoque) terminarán con algún deterioro en la salud. Una ciudad, de la que un referente importante dice sin medias tintas que es "turística", debería dejar de viajar en vehículos del Estado o propios, como el resto de los responsables y dar algunas vueltitas en esos seudovehículos de transporte de pasajeros. Y por último, respeten al pasajero, quien es el que sostiene el sistema.
Angela Trani, traniangela08@hotmail.com