Miércoles 04 de Julio de 2012
Miles de rosarinos transitan todos los días por encima del Viaducto Avellaneda, pero otros miles sufren lo que sucede por debajo de este puente, que comunica la zona sur, con la zona norte de la ciudad. De nada sirvieron los reclamos hechos una y otra vez por los vecinos del barrio Luis Agote a funcionarios del gobierno municipal. Nunca mostraron el mínimo interés en querer revertir el estado de abandono que hoy padece el Viaducto Avellaneda en su zona baja.
Aquella plaza que en su momento mostraba una fuente limpia, dos casitas donde los chicos del barrio jugaban y un anfiteatro que permitía la difusión de artistas locales, hoy es tierra de nadie. La falta de mantenimiento del viaducto (por los impactos hay viviendas con rajaduras), sumado al ruido permanente del salto que produce la falta de amortiguación, la falta de limpieza (escasos contenedores y muy deteriorados), la escasa iluminación (no podan los árboles) y la falta de seguridad, son algunos de los problemas que deben sufrir diariamente los vecinos del Viaducto. Ese abandono hizo que mucha gente carenciada comience a elegir a este lugar para pasar el invierno, prendiendo fogatas o cocinando en condiciones deplorables. Nos duele mucho vivir en estas condiciones porque esta zona de la ciudad alberga clubes importantes (Morning Star, Adiur) que fueron contención de muchos chicos que después de jugar al fútbol se tomaban una gaseosa y se seguían divirtiendo abajo del Viaducto, o para aquellos que cruzaban con una reposera y disfrutaban la melodía de un grupo musical que elegía ese anfiteatro para mostrarse. Hoy es tierra de nadie. O mejor dicho, hoy es pura tierra.
Graciela Paz
DNI 5.700.686