"Vi gente atrapada entre los fierros"

Viernes 14 de Junio de 2013

El estallido simultáneo al apagón y luego los gritos son los tres elementos en común de todos los testimonios de los pasajeros de los dos trenes que impactaron ayer a la mañana a la altura de la calle Zapiola, a metros de la estación de la localidad bonaerense de Castelar.

"Se apagó la luz de golpe y se escuchó una explosión, yo estaba en el último vagón. Lo único que se sentían eran gritos y la gente comenzó a desesperarse para bajar, se pisaban entre todos", contó a Télam Germán Garay, quien se encontraba en el tren que fue impactado, rumbo a su trabajo.

El joven, que indicó que vio dos muertos, describió que "como todavía era de noche fue muy difícil todo y los que teníamos celulares alumbrábamos y había personas atrapadas entre los fierros".

"Fue terrible, yo trataba de ayudar a la gente mayor porque no podían bajar solos, tratamos de sacar a todos los que podíamos, pero había personas muy lastimadas que no sabés qué hacer, si moverlas o no", agregó.

Sebastián Abaca, otro pasajero, aseguró que "el tren estaba detenido, yo me había quedado dormido de nuevo y de repente sentí una explosión y se apagó la luz". "En el tren que yo iba había poca gente. Cuando chocó se hizo como un acordeón y me lastimé con el asiento de adelante. Sentí una explosión, luego la oscuridad y los gritos", contó Máximo, otro de los pasajeros.

Lida, de 26 años, dijo a Télam que viajaba "parada" y sintió "un ruido muy fuerte y todos se empezaron a caer, y otra gente estaba conmocionada y llorando".

Francisca Alarcón, que vive en González Catán, y viajaba de Morón a Ituzaingó, en el tren que estaba detenido, dijo que "estaba parada y sentí un ruido como una explosión y vi humo y todos se cayeron encima mío" y agregó que tiene "mucho dolor de cintura y piernas".

Eliseo, un pasajero que viajaba en el tren detenido, dijo que al momento del impacto escuchó "un ruido muy fuerte y se cayeron pasajeros uno arriba del otro".

Juan, otro pasajero que viajaba hasta Merlo, iba en el primer vagón y contó que "había mucha gente parada y se escuchó un estruendo muy fuerte" tras lo cual "se fueron cayendo unos arriba de otros".

Oscar Zein estaba a punto de terminar su turno como vigilante de una garita de seguridad, en Navarro y N. de Arredondo. A escasos metros, no podía creer que lo que veía: otra vez la línea Sarmiento, otra vez una colisión. Los gritos de los pasajeros se reproducían. "Era desgarrador", dice.

"Escuché el ruido de una turbina y, al toque, gritos. Se cortó la luz del tren. La gente empezó a romper los vidrios para salir. No se veía nada", cuenta Oscar. Lo primero que hizo fue llamar al 911, después, intentó —como la mayoría— ayudar.

El ruido del choque despertó a Yaquelin Redondo. Llamó a los bomberos, despertó a su tía. Con nervios se asomó por la ventana para ver qué sucedía. La imagen fue horrible. Un chico, de aproximadamente 16 años, asomaba su cabeza, atrapado en un vagón.

"Tembló todo. Parecía una explosión. Crucé a ayudar. El chico que vio mi sobrina, es al que después le amputaron la pierna", dice, aún consternada, Paula Fernández.

Un testigo, que prefiere mantener el anonimato, sabe a qué se refiere Inés, y es consciente de que no será fácil borrar de su mente lo que vio. Según relata le tocó ver los tres cuerpos muertos y gente herida. "Había sangre por todos lados, no te podés imaginar lo que era", expresa. El hombre, de 27 años, tomó un tren de la línea Sarmiento, "uno antes de los dos que colisionaron", cuenta. Se bajó en Castelar y empezó a caminar hacia el vivero donde trabaja. A las pocas cuadras oyó un fuerte ruido. Vio el tren y empezó a ayudar. "Saqué a una señora en silla de ruedas, a una chica con síndrome de down, y a otros seis. Después la policía me pidió que me fuera", contó.