Versiones disímiles sobre la muerte de un joven
El adolescente asesinado la noche del martes por una agente de la Policía Federal en Chacabuco al 1700 fue identificado como Franco Pereyra, de 17 años. En tanto, ayer seguía sin estar claro...

Jueves 27 de Junio de 2013

El adolescente asesinado la noche del martes por una agente de la Policía Federal en Chacabuco al 1700 fue identificado como Franco Pereyra, de 17 años. En tanto, ayer seguía sin estar claro cual fue la mecánica previa al crimen. Según reza el parte oficial, la joven agente vestida de civil fue abordada por dos jóvenes que intentaron robarle su cartera, ante lo cual ella se identificó, sacó su arma reglamentaria y disparó matando al joven que vivió su corta vida en el barrio "República de la sexta", a pocos metros de donde lo velaban anoche.

El chico cumplió 17 años el 1º de mayo, mientras estaba recluido en el Instituto de Rehabilitación de Adolescentes de Rosario (Irar) acusado de robos en la vía pública. De allí había salido hace dos semanas y, según dijeron, cursaba el 5º grado en una escuela cercana a su casa.

Los hechos que rodearon la muerte de Franco se tornan confusos al comparar la versión oficial y lo que cuentan las calles de "La Siberia", como se conoce al barrio. Según contó la suboficial Ariadna A., fue abordada por dos muchachos que intentaron robarle cuando bajó de un taxi en la puerta de su casa, en Chacabuco al 1700, a las 21.50 de anteayer. Ella, que no estaba uniformada, se identificó y luego de dar la voz de alto disparó al ver que uno de los maleantes estaba armado. La pareja de ladrones, sostienen los pesquisas, tenía un arma que no fue disparada ni hallada en el lugar. Ante lo inesperado, uno de los maleantes desapareció corriendo por Chacabuco al sur mientras su cómplice cayó herido de muerte.

Por las dudas. En tanto, la versión del barrio difiere en cuanto al accionar de la víctima. Según versiones dispersas por las calles de la "República de la Sexta", Franco iba caminando por Chacabuco desde Pellegrini cuando fue abordado por la mujer policía que le disparó al confundirlo con un ladrón.

La duda es por qué sólo se registró un tiro y los arrebatadores no respondieron al ver el arma de la policía. La respuesta también la da el barrio: "El arma era una réplica, era trucha y no funcionaba. Eran pibes con problemas de adicciones, pero Franco nunca llevó un fierro encima, era uno de los tantos pibes del barrio", dijo una voz autorizada por la experiencia sometida a muchos años de vivir allí.

Cerca de las 22.10, mientras el cuerpo de Franco yacía en la calle, llegó al lugar un móvil de la Federal y rodearon el cadáver. Minutos después cinco patrulleros de la policía provincial acudieron junto a dos móviles de las Guardia de Infantería para evitar desmanes y problemas con los familiares del adolescente, quienes llegaron al lugar sin saber quien era el muerto. Recién alrededor de la medianoche se autorizó a que allegados al menor constataron que el cuerpo era el del menor.

Franco, dijeron las fuentes, tiene un hermano preso en la seccional 2ª, quien recibió autorización judicial para acudir al velorio del adolescente que se realizaba en un salón de Esmeralda al 1900, a 40 metros de su casa.