Jueves 09 de Diciembre de 2010
Desde hace años Rosario Central se ha convertido en una vergüenza institucional y deportiva. La administración de Pablo Scarabino asumió con el compromiso de erradicar el descontrol económico de Jorge Sauan (tesorero de Víctor Vesco). Terminó la gestión con la mayoría de los integrantes de su comisión directiva procesados por hechos ilícitos y se tuvo que hacer cargo del club (al borde de la quiebra), el presidente del Colegio de Abogados de Rosario. Luego vino la era de Horacio Usandizaga que prometió hacer de Central el Barcelona de América. Soberbio e ignorante sin igual, contrató la friolera de siete directores técnicos y los peores jugadores del circuito profesional integraron el plantel canalla. Como dijo Edgardo Bauza en declaraciones a este diario: "Fue un estúpido que hizo todo mal". El resultado largamente advertido fue el descenso de categoría, pero el que dijo que venía a vivir para Central y "no de Central" abandonó el barco antes de que se hundiera no sin antes beneficiar a su benjamín Manuelito, quien percibió suculentos honorarios como abogado y manager de la institución. Como es su costumbre no se hizo cargo del daño ocasionado, dejó el club a la deriva y luego de su renuncia tomó las riendas alguien de su riñón: Norberto Speciale. Sustentó su campaña proselitista con la promesa de contratar los servicios técnicos de Jorge Burruchaga. Fue otro de los tantos engaños que sufrió la parcialidad auriazul, en su lugar nombró DT a Reinaldo Merlo y al poco tiempo lo suplantó por Rivoira, continuando con el derrotero de desaciertos, todo con la inestimable colaboración de Gonzalo Belloso, que no tiene ni idea de lo que es la conducción del fútbol profesional. Estos personajes (Sauan, Scarabino, Usandizaga (padre e hijo), Speciale, Belloso y los integrantes de sus respectivos entornos) han conducido a Central a una situación casi terminal por cuanto el club no podrá soportar un nuevo descenso de categoría, camino hacia el cual va si no se produce un golpe de timón de 180 grados. Golpe de timón que solo podrá lograrse con una conducción realista, sensata y honesta, cualidades que han carecido las anteriores administraciones y la actual. Rosario Central ha sufrido cuantiosos daños ocasionados por responsables con nombre, apellido y patrimonio con el cual deberán responder. Basta de impunidad. Se los debe obligar con los medios legales pertinentes a pagar los perjuicios ocasionados. La actual comisión debe renunciar y llamar a elecciones. Sólo una nueva administración no contaminada con sus antecesores, con un proyecto institucional y deportivo viable del cual obviamente han carecido los ineptos que hasta el presente condujeron el club, podrá llevar a cabo la tarea que propugnamos.
Miguel Angel Buzey,
DNI. 6.144.319