Edición Impresa

Venezuela, una sociedad fracturada por posturas irreconciliables

El voto post-Chávez. Los sectores que apoyan a la oposición difieren con el oficialismo sobre la situación del país. Dicen ser los excluidos en los problemas cotidianos.

Sábado 13 de Abril de 2013

Politólogos y sociólogos coinciden en hablar de una fractura en la sociedad venezolana e identifican dos sectores que no se reconocen entre sí: los oficialistas y los opositores, que se sienten "excluidos", "ignorados" y "desatendidos" en sus problemas cotidianos. En la Plaza de los Palos Grandes, una de las zonas más acomodadas en el este de Caracas, unos 200 vecinos están reunidos en apoyo al líder opositor, Henrique Capriles, que mañana se medirá con el presidente interino, Nicolás Maduro, para determinar al sucesor del fallecido mandatario Hugo Chávez. Creen que es su oportunidad para "volver a ser tenidos en cuenta".

Esta parte de la sociedad, la otra cara de la moneda, se siente "perjudicada" por los 14 años de gobierno chavista: "Tenemos muchos problemas. Todo es muy caro, no se consiguen medicamentos. No hay arroz, papel higiénico, leche... Es bien grave la situación", sostiene Mai Linda Bastiansen, una estudiante de derecho de 42 años, mientras intenta controlar a su perro tirando de una correa. "Estos cien días con Maduro han sido los peores de la historia de Venezuela. Hay más inseguridad que nunca. Capriles es un hombre de Dios, Maduro es devoto de Sai Baba", afirma la mujer, que no encuentra virtudes en el chavismo. De repente ve una reportera de la BBC de Londres y le dice: "Hablo inglés, ¿me hace una entrevista?". A los pocos metros aparece un equipo de Globovisión: "Son lo único que tenemos a favor, los queremos", le grita una señora, que luego se queja de las trabas que impone el gobierno para los que quieren comprar dólares para viajar al exterior.

Por el cambio. Marcos Rodríguez, de 34 años, es licenciado en relaciones internacionales: "Necesitamos un cambio. Durante 14 años se dedicaron a hacer campaña pero no a resolver los problemas de la gente que cada vez son más. Lo único que han hecho es ganarse la simpatía de los pobres con canastas de comida". "Crece la inseguridad, hay más muertos. Los hospitales los maquillan pero no tienen insumos, no hay jeringas. Sufrimos desabastecimiento: no conseguimos pollo, carne, harina, leche. Las colas en los supermercados son larguísimas. Antes había diez marcas de leche y ahora hay pocas y malas, con sabor raro", explica. "No se puede andar en la calle. Antes no salía de noche para que no me pasara nada pero ahora es igual a cualquier hora del día. No importa si hay un policía, igual se agarran a tiros, donde sea", se lamenta.

Excluidos. Melani Sánchez tiene 37 años y dirige su empresa de publicidad. Se siente relegada: "Estoy en contra del chavismo porque nos excluyeron, estamos afuera. Pero no podemos hacer lo mismo. Hay intolerancia de las dos partes. Tenemos que ser abiertos. Hoy no hay diálogo y así no vamos a construir un país mejor". También reclama por "el desabastecimiento" aunque plantea una duda: "No hay aceite, por ejemplo, pero no sabemos si está orquestado por los empresarios". Sánchez valora el "progreso" que viven las clases más humildes pero no está de acuerdo en cómo maneja la política el gobierno: "Los empleados públicos no quieren trabajar, se perdió la ética del trabajo y el respeto. El pueblo debe reaccionar".

El enfrentamiento político, cuentan otros, también se derramó en la sociedad: "Mi vecina no me habla porque no soy chavista", dice Galdys Pérez, de 42 años, empleada de la Alcaldía Metropolitana. "Mi mamá murió y mi familia no me avisó porque son chavistas y yo no", cuenta Isabel Sánchez, de 67 años.

El mitin de la oposición va llegando al final: "Si necesitan saber si los que están en Miami tienen que ir a tal o cual lugar a votar, después se acercan y les damos información", anuncia el moderador.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS