Domingo 10 de Marzo de 2013
Las autoridades de Venezuela convocaron a elecciones para el próximo 14 de abril para sustituir al fallecido presidente Hugo Chávez. El acto fue otra señal de que ya comenzó la Venezuela post-Chávez. El régimen personalista de 14 años tocó a su fin el pasado martes, cuando falleció luego de luchar contra un cáncer desde mediados de 2011. Ayer, el nuevo “presidente encargado” (interino), Nicolás Maduro, inició su agenda de actividades recibiendo a una delegación de China. Maduro será el candidato del chavismo, que confía en arrasar en las urnas, mientras que, luego de dudar qué hacer, la oposición anunció que se presentará con su jefe natural, Henrique Capriles. En octubre del año pasado logró reunir el 44% de los votos, aunque igualmente fue derrotado por Chávez, quien obtuvo un 55%.
El anuncio. Ayer, el Consejo Nacional Electoral (CNE) sesionó unas horas, para luego anunciar que el 14 de abril se irá nuevamente a las urnas. Lo informó la titular del organismo, Tibisay Lucena. La funcionaria señaló que el inicio de la campaña electoral será el 2 de abril y convocó a los organismos internacionales a ejercer como veedores de los comicios. La campaña durará así oficialmente apenas 12 días. Además, la resolución del CNE dio plazo apenas hasta mañana, lunes, para registrar candidaturas. Se suspenden asimismo unas elecciones municipales.
La Mesa de Unidad Democrática (MUD), que reúne a todas las fuerzas opositoras, debatió si participaba en las nuevas elecciones presidenciales. Finalmente, el secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, Ramón Guillermo Aveledo, anunció que la oposición “no le fallará al país” y se presentará a elecciones presidenciales. “La unidad no arruga, se equivocan quienes creen que estas son adversidades que no vamos a enfrentar y vencer”, dijo.
Anunció que revisarán el cronograma electoral minuciosamente. Destacó que hay condiciones de desigualdad, pero que exigirán que se cumplan las reglas. “Por unanimidad hemos aprobado acudir a esta contienda electoral como un símbolo, con una tarjeta única. Un símbolo que trasciende los colores partidistas, un espíritu tricolor”, añadió. Aveledo señaló que le ofrecieron la candidatura presidencial a Henrique Capriles. “Hemos acordado por unanimidad ofrecer la candidatura a quien fuera nuestro representante en las recientes elecciones presidenciales, a quien fuera elegido en las primarias más concurridas de la historia de Venezuela y el mundo”, expresó Aveledo. Dijo que de ganar, Capriles encabezará un gobierno de unión, de igualdad y fraternidad para todos. “Mi agradecimiento a todos los partidos de la unidad democrática por su propuesta”, respondió Capriles en Twitter. Aunque dijo en esa red social que le hablaría al país sobre su decisión dentro de unas horas, poco después su oficina informó que el líder opositor se pronunciará recién hoy.
La MUD había comenzado a discutir su participación en las elecciones hace dos semanas, cuando Chávez seguía vivo pero muy grave, y las conversaciones se suspendieron durante el duelo nacional y las exequias del mandatario. Capriles terminó ese silencio con su denuncia en rueda de prensa del viernes a la noche contra la designación de Maduro como presidente “encargado”.
Maduro rechazó las críticas del líder opositor y sugirió que dentro de la MUD hay un debate sobre boicotear las elecciones. “Llamamos a los sectores de la oposición a que presenten sus candidatos. Hemos tenido información de primera mano de problemas, de tensiones muy grandes hoy en sectores de la oposición y se está ventilando, ojalá no sea así, la posibilidad de no presentar candidato en el proceso que se convoque. Sería un gravísimo error. Nosotros estamos listos”, señaló.
Un boicot fallido. La oposición había boicoteado las elecciones legislativas de 2005, alegando desconfianza en el ente electoral, lo que dejó que la Asamblea Nacional (Congreso) fuera dominada totalmente por el oficialismo durante un lustro. Ese error marcó un cambio de estrategia. Los diputados de la MUD se mostraron divididos el viernes en el acto de juramentación de Maduro, pues un pequeño grupo decidió asistir a la sesión, mientras la gran mayoría no asistió.
El experto en estudios de opinión pública Luis Vicente León, director de la fima Datánalisis, había alertado más temprano que las “probabilidades de que un triunfo de Maduro sin contendor relevante lo ilegitime son muy bajas con la alta participación chavista esperada. El chavismo en tanto, cuenta con el efecto “heredero” que ya goza Maduro. Esta utilización de la figura de Chávez es la que llevó a ordenar la continuación de la exhibición del cadáver por una semana más y su posterior embalsamamiento, para que sea “eternizado” (ver página 27).
Garantías. En tanto, y en otra muestra de que la Venezuela post-Chávez ya está en marcha, el presidente encargado Maduro tuvo su primer día de actividades en su nuevo cargo. Inició su agenda al frente del Ejecutivo al tomarle juramento al hasta ahora ministro de Ciencia y Tecnología y yerno de Chávez, Jorge Arreaza, cuyo nombramiento como vicepresidente había sido anunciado la noche del viernes. Más tarde, Maduro recibió a una comisión de funcionarios chinos, encabezada por el ministro Zhang Ping, de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de su país. Junto a Arreaza y al canciller, Elías Jaua, Maduro analizó con los funcionarios asiáticos aspectos de la agenda bilateral. El nombramiento de Arreaza consolida al núcleo formado por el sector de Maduro y la familia de Hugo Chávez.
La región, sin una buena imagen de Chávez
El fallecido presidente de Venezuela Hugo Chávez no gozaba de una buena imagen en general en América latina, según una encuesta de la firma Latinobarómetro hecha pública en Caracas por el diario El Universal. Su imagen varía mucho según el país consultado.
En una medición en la que el cero es una calificación “muy mala” y diez una “muy buena”, Chávez llega a seis (6,3) en Nicaragua (país que recibe fuertes beneficios de Caracas), en el más reciente trabajo de Latinobarómetro hecho a fines de 2011. Ecuador (5,3), Argentina (4,7), Uruguay (4,5), Bolivia (4,4), Brasil (4,4) y Paraguay (4,3) son los otros países con notas más altas para el líder bolivariano. Por el contrario, Honduras (3,6), Perú (3,5), Chile (3,4) y Colombia (3,4), son los más reticentes. Chávez tuvo algunos puntos relativamente altos de aprobación, como en 2006 en Argentina (5,6), en 2005 en Bolivia (5,7), en 2008 en Paraguay (6,1) y en 2005 en Uruguay (5,9).
En Venezuela, la última medición de Latinobarómetro le dio a Chávez un 6,1, arriba del 5,4 de 2008, pero abajo del 7,1 de 2005 y 2006. Coinciden los expertos en que Chávez se posicionó como líder regional, y la prueba fue su funeral, al que no solo asistieron presidentes afines, como el boliviano Evo Morales y el cubano Raúl Castro sino netos adversarios, como el chileno Sebastián Piñera, el mexicano Enrique Peña Nieto o el colombiano Juan Manuel Santos, a quien el fallecido llamaba “mi nuevo mejor amigo”.