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Venezuela decide si darle seis años más a Chávez o cambiar por Capriles

El caudillo bolivariano gobierna desde hace casi 14 años. Si gana, llegaría a 20 en el poder. Capriles, sin el aparato ni los fondos de su rival, apostó a una campaña “casa por casa”.  

Domingo 07 de Octubre de 2012

Caracas. — Los venezolanos votan hoy en unas elecciones que decidirán si el presidente Hugo Chávez se asegura un nuevo mandato de seis años o si el candidato opositor Henrique Capriles abre otra etapa política después de casi 14 años de gobierno bolivariano. Para la consulta están habilitados 18,9 millones de electores y los sondeos esperan una participación de 80%, una de las más altas de las últimas disputas electorales.

   Los sondeos, que dan resultados muy dispares, reafirman que los venezolanos siguen polarizados entre partidarios y opositores de Chávez en proporciones —al parecer— muy parecidas. Por esto, la votación de hoy se caracteriza como una “opción de hierro” u “histórica”.

   Chávez, de 58 años, enfrenta un reto inédito, ya que Capriles representa la carta de triunfo opositora más seria desde el comienzo de su mandato en febrero de 1999, y viene de un año de tratamiento contra el cáncer que padece y que mermó sus capacidad proselitista. Cumplirá en febrero 14 años en el poder, y una segunda reelección le aseguraría 20 años en el mando. Algo que no tiene antecedentes en las democracias de la región.

Desafiante. Por su lado, Capriles, de 40 años, tiene la enorme responsabilidad de desafíar la hegemonía chavista. Comenzó su carrera ocupando un escaño de diputado en 1999, con sólo 26 años; luego fue alcalde del municipio metropolitano de Baruta y por último gobernador del populuso estado de Miranda, cargo del que se retiró para disputar la presidencia.

   La campaña electoral de más de tres meses tuvo a Capriles como el “dueño” de la calle, pues desde el inicio arrancó con visitas “casa por casa” y “pueblo por pueblo”, planteando su mensaje de cambio, mientras que el presidente centró su actividad en una mayor presencia mediática y contadas presentaciones públicas, por motivos de salud . Sólo en los días finales de la campaña Chávez recuperó parte de la marca que estableció en anteriores elecciones, con movilizaciones masivas, discursos prolongados y retadores y ambiente festivo de sus seguidores.

   Por su lado, Capriles inició hace dos semanas el ciclo de cierre de campaña, con dos actividades diarias en las cuales recibió respaldos multitudinarios, algo que llegó a inquietar seriamente al chavismo y sus aliados regionales. El acto de cierre en Caracas, hace una semana, fue tal vez la manifestación más multitudinaria del antichavismo desde las movilizaciones masivas de 2001-2002.
   Chávez culminó su actividad proselitista en Caracas este jueves, bajo una intensa lluvia y con una masiva movilización. Sin embargo los opositores señalan que esos actos del oficialismo están apoyados en un enorme aparato estatal, que incluye a empleados públicos a los que se les toma lista de asistencia.

   Tanto Chávez como Capriles han expresado su seguridad de que ganarán las elecciones, aunque exhortaron a sus seguidores a trabajar duro hasta el último momento para concretar en votos todo el esfuerzo. Ante una elección más cerrada de la que planeaba, Chávez no dudó en agitar el fantasma del complot. El martes advirtió que la oposición tenía planes para desconocer los resultados electorales y el “triunfo del pueblo”. “La mejor vacuna contra el plan desestabilizador de la burguesía es ganar con una amplia ventaja de votos. La burguesía pretende desconocer el triunfo del pueblo”, señaló. Desde la vereda de enfrente, los pocos medios independientes que quedan en Venezuela—casi todos gráficos— sugieren que Chávez difícilmente reconozca una eventual derrota.

La autoridad electoral. La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, declaró ese organismo, encargado del proceso, dijo que el primer boletín con resultados oficiales se podría emitir dos o tres horas después de que cierre la última mesa de votación. Pero como una mesa no puede cerrar hasta que haya sufragado el último en la fila, no hay un horario exacto para el anuncio de los resultados. Lucena aseguró que el ente electoral está preparado para los comicios. “El CNE es una institución de confianza, de transparencia. Es el CNE quien garantiza el ejercicio soberano del sufragio”, recalcó.

   Pero el CNE, que según la Constitución debe ser un poder estatal independiente, ha dado muestras en el pasado de su sometimiento a los deseos de Chávez. En diciembre de 2007, Chávez perdió un referendo para habilitar una reforma constitucional. El CNE postergó la entrega de los datos que confirmaban la derrota de Chávez hasta pasada la medianoche, claramente por presión del mandatario. En febrero de este año, cuando la oposición hizo unas elecciones primarias que ganó Capriles, el CNE exigió en vano la entrega de la lista de votantes, algo que hubiera dado al Ejecutivo de Chávez la identidad precisa de sus opositores.
 

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