Lunes 18 de Abril de 2011
Leo en La Capital del día 15 de abril, la carta de María Ríos, sobre el tema de las veredas céntricas ocupadas por vendedores ambulantes. Comparto totalmente con ella su opinión, ya que como ella dice las veredas de calle San Luis entre Corrientes y San Martín son prácticamente imposibles de transitar por los peatones y a esto hay que sumarle el fuerte tránsito que circula por esa calle. Lo mismo ocurre en la vereda de Sarmiento entre Córdoba y Rioja, más específicamente el sector que ocupa la tienda Falabella, porque allí, entre los puestos ambulantes de los inmigrantes y los no, la cola de personas que esperan taxis (que nunca llegan a veces), las personas que "se ocupan de llamar a los taxis", y el puesto que está casi en la misma puerta de Falabella, es imposible caminar en una vereda que no debe pasar el 1,20 metro de ancho. ¿No sería posible reubicar a toda esta gente, por ejemplo en la plaza Montenegro, destruida en otra época por un intendente que hizo quitar la fuente que daba un poco de frescura al lugar en las tórridas tardes del verano rosarino, convertida desde hace mucho en una inútil plaza seca (donde se acomodan otros vendedores de artesanías (?) o droga, con árboles en macetones que jamás serán árboles de los que tanta falta le hacen hoy a la naturaleza. La remodelación de calle Córdoba entre Roca y Oroño quedará muy bien en su momento pero también habría que renovar otras, la quita de carteles ha dado amplitud a la visión de las calles y el arreglo de las veredas un paso más tranquilo al transeúnte, pero no nos olvidemos de todo lo demás.
Ricardo Magaró, DNI. 12.804.051