Velan a la azafata del accidente aéreo de Sol
"Jesi está en casa" dijo ayer Patricia Fontán, hermana de la azafata rosarina que murió en el vuelo de Sol que se estrelló en la Patagonia la fatídica noche del 18 de mayo pasado, momento en que perdieron la vida 22 personas.

Sábado 06 de Agosto de 2011

"Jesi está en casa" dijo ayer Patricia Fontán, hermana de la azafata rosarina que murió en el vuelo de Sol que se estrelló en la Patagonia la fatídica noche del 18 de mayo pasado, momento en que perdieron la vida 22 personas. Así, con un dejo de alivio y a 80 días del trágico accidente, la mujer aclaró que los restos de su hermana serán finalmente velados hasta hoy, a las 14.30, en cochería Bassi (Salta 3070) e inhumados a partir de las 15 en el cementerio El Redentor, de Granadero Baigorria.

Patricia, de 45 años; Darío, de 44; Carina de 40 y Analía de 35 viajaron el miércoles a la noche a Buenos Aires a buscar el cuerpo de su hermana menor. A partir del jueves por la mañana realizaron los trámites legales para el traslado, pero a diferencia de familiares y parientes de las víctimas de otras provincias, no pudieron traer los restos a Rosario vía aérea. "Como en el aeropuerto de acá no hay cinta para transportar féretros, tuvo que ser trasladada por tierra", dijo Patricia.

Por orden del juez federal penal de San Carlos de Bariloche, Leónidas Moldes, se comenzaron a entregar los restos de las víctimas tras realizar los análisis de ADN para identificarlos. Según la hermana de Jésica, el magistrado libró paulatinamente las órdenes. "Unas cuatro familias por día están recuperando los restos de quienes murieron en el accidente. Esta es para nosotros una etapa dolorosa; normalmente algo tan triste se vive de una vez, nosotros hace casi tres meses que vivimos un velorio ininterrumpido. Pero ahora la despediremos todos, mis padres; nosotros, sus hermanos; sus ocho sobrinos; sus dos sobrinos nietos; compañeros de trabajo y amigos", concluyó Patricia.

La tragedia. La tragedia aérea se produjo cerca de las 22 del 18 de mayo, a 300 kilómetros al oeste de la ciudad de San Carlos de Bariloche; en un paraje deshabitado de la localidad de Prahuaniyeu, a 25 kilómetros al sur de la ciudad de Los Menucos. El vuelo 5.428 de la línea aérea Sol, de capitales rosarinos, viajaba desde Córdoba, tenía escalas en Mendoza y Neuquén y como destino final, Comodoro Rivadavia. Iba con 22 pasajeros a bordo (entre ellos un bebé de 10 meses y tres tripulantes) cuando se estrelló.

Había partido desde Neuquén a las 20.08 y mantuvo el último contacto con la torre de control del aeropuerto de Viedma a las 20.50, cuando se recibió la información de que se encontraba en emergencia. Por razones que aún se investigan se presume que la nave se precipitó a tierra 45 minutos después de su última partida.

Dos días después del siniestro se encontró la caja negra del avión. "Sabemos que todo sigue en manos de la Junta de Investigaciones (de Accidentes de la Aviación Civil) y que deberemos esperar. Ya nos advirtieron que esto demora", dijo ayer Patricia Fontán.