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Vecinos se movilizaron en defensa de una huerta comunitaria

Está en 27 de Febrero y Brasil, en un predio que ahora fue cercado para levantar un proyecto de viviendas del gobierno provincial.

Miércoles 22 de Abril de 2015

Desde la zona oeste, un centenar de vecinos del barrio 27 de Febrero se movilizó ayer al Monumento a la Bandera, a la Municipalidad y a la sede local de Gobernación en defensa de su huerta. Un proyecto comunitario que pusieron en marcha hace ya siete años de la mano de la Federación de Organizaciones de Base (FOB), que nuclea a familias de la zona y que afirman "está amenazado por un inminente desalojo", tal cual explicó Rocío López, integrante de la federación. El director del Centro de Distrito Oeste, Gustavo Sader, expresó su "sorpresa" ante la movilización, pero además explicó: "Se trata de un proyecto de viviendas importante para el barrio que se va a llevar adelante, pero estamos contemplando la situación de la huerta para que sea incluido".

La huerta ocupa un terreno de 50 metros por 30 en 27 de Febrero y Brasil. La federación puso en marcha con 150 familias del barrio el proyecto hace siete años, cuando era un "pedazo de tierra abandonado donde no había más que basura". Ahí se instalaron, comenzaron a trabajar con el asesoramiento técnico de dos agrónomas hace tres años y los vecinos trabajan en siete grupos de lunes a viernes para sostener la producción, que queda para el autoconsumo del barrio.

Amenaza. El jueves pasado el terreno apareció cercado y se instaló un cartel de obra que alertó a los integrantes de la FOB y a los vecinos. "Nos pusimos en estado de alerta ante el avance de los cercados y la amenaza de un inminente desalojo", plantearon los integrantes de la organización, que el viernes pasado organizaron un abrazo solidario a la huerta.

Sin embargo, ayer llevaron el reclamo y la exigencia de mantener su espacio de trabajo tanto a la Municipalidad como a la plaza San Martín, frente a la sede de Gobernación. "Más huertas, menos búnker", "No al desalojo de la huerta" y "La huerta es vida" fueron algunas de las consignas que se leyeron en los carteles que llevaron los propios vecinos.

"Queremos hacer visible el proyecto para poder continuar con el espacio, que además es también un lugar de encuentro y contención para el barrio, y donde incluso realizan tareas comunitarias jóvenes en conflicto con la ley penal. Todo eso, en un barrio que está afectado por el narcotráfico, la delincuencia y la pobreza, no da lo mismo que esté o que desaparezca", señaló Esteban Manzano, también integrante de la FOB.

El director del Centro de Distrito Oeste confirmó que lo que se pondrá en marcha es un proyecto que forma parte del Plan Abre, que llevan adelante conjuntamente la Municipalidad y la provincia, y que prevé la construcción de viviendas en el terreno de 27 de Febrero y Brasil.

Aunque no quiso dar detalles, Sader indicó que "el proyecto existe", y manifestó su "sorpresa" ante la movilización de los vecinos y la federación. "Estábamos en un espacio de negociación, con los canales de diálogo abiertos para mantener funcionando el proyecto e incluso mantuvimos una reunión el viernes pasado", dijo. Y planteó que existe una nueva reunión prevista para mañana.

Emprendimiento. En un terreno donde aseguran que sólo había basura y escombros, la huerta se puso en marcha hace siete años, pero tanto los vecinos como los integrantes de la FOB aseguran que es mucho más que eso.

"Además de la producción que se utiliza para el consumo de más de un centenar de familias, también se llevan adelante jornadas de capacitación, espacios donde se trabaja la nutrición y otros emprendimientos", señaló Violenta Pagani, que junto a Milva Perozzi se encargan del asesoramiento técnico.

La mayoría de los huerteros son mujeres, por lo que también la huerta funciona como "lugar de encuentro donde ellas van con sus hijos, se trabaja el tema de las violencias que las atraviesan, tanto a ellas como sus chicos, sobre todos los adolescentes", indicó Pagani.

A la huerta se sumó además en los últimos tiempos la construcción de un horno de barro a partir del cual también se lleva adelante un emprendimiento de panificación que ayuda a sostener a muchas familias. "Es mucho más que una huerta", consideró Manzano y señaló que "atacar ese espacio sacándolo del barrio, es atacar a los vecinos y empeorar sus condiciones de vida".

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