Vecinos inundados de Fisherton
Cuantas veces hemos visto por televisión inundaciones y decimos, "pobre gente" o "qué desastre". Uno piensa que hay cosas que nunca le van a pasar y pasó lo impensado.

Domingo 27 de Enero de 2013

Cuantas veces hemos visto por televisión inundaciones y decimos, "pobre gente" o "qué desastre". Uno piensa que hay cosas que nunca le van a pasar y pasó lo impensado. Y cuando pasa lo que creíamos imposible, ahí nos damos cuenta lo que verdaderamente es en toda su dimensión, ya no nos ponemos en el lugar de esa pobre gente, estamos en ese lugar... y empezamos a entender. ¿Qué sentimos cada uno de nosotros? Desamparo, angustia, bronca, desazón o todo junto al mismo tiempo. La realidad es que durante entre 14 y 20 horas algunos más otros menos, tuvimos dentro de nuestras casa algo que nunca pensamos íbamos a tener, agua sucia y maloliente, que después nos dimos cuenta que no sólo era el agua la que estaba sucia. Todos perdimos mucho o poco (muebles, heladera, televisión, etcétera, la lista se hace interminable) y ni hablar de los comerciantes, que veían cómo esa agua sucia y maloliente destruía todo. Estamos plenamente seguros que esta inundación se podría haber evitado. No sólo perdimos cosas materiales, también perdimos nuestros recuerdos, nuestras historias, tristes o alegres, pero nuestras y las vimos flotando como en un mar muerto. Veíamos pasar las fotos, dibujitos, las notitas, CD, cassettes que atesorábamos en el último cajón o estante dentro de los muebles y esto es algo irreparable. Lo que pasó tiene que ver con falta de previsión, dejadez y negligencia de las autoridades y funcionarios. A los pocos días de lo sucedido nos autoconvocamos a una asamblea y como si fuese un cabildo abierto, tratamos de organizarnos, entender por qué ocurrió la inundación e hicimos catarsis. Es impresionante cómo las desgracias colectivas unen a la gente. Antes de terminar la asamblea y quedando para una próxima, un vecino y comerciante, muy mal por supuesto, dijo algo muy cierto y que él sentía: "Que había dos ciudades, la que las autoridades querían mostrar al turismo y la otra, la nuestra, la olvidada, la descuidada". Luego siguieron otras asambleas y vinieron funcionarios de la Municipalidad a explicar lo inexplicable, en fin, sin palabras. Nos preguntamos ¿cómo sigue todo esto? "El olvido es la más fiel de las memorias", decía Borges, y no queremos que esto pase. En la última asamblea hemos resuelto lo siguiente: construir una comisión de trabajo, hacer responsables a las autoridades municipales y/o provinciales junto con sus funcionarios de lo que pasó posterior a la copiosa lluvia por omisión, negligencia, desidia; presentación y acumulación de pruebas fidedignas de lo que decimos ante quien corresponda; hacer reservas de nuestros derechos judiciales y sin son necesarios, penales; presentaciones administrativas al Concejo Municipal como también a la Cámara de Diputados de la provincia; hacer públicos todos nuestros pasos en los medios de difusión. Lamentablemente en nuestro bendito país nadie se hace responsable de nada, pedimos que salgan a la luz el o los responsables de todo esto y exigimos a las autoridades y a sus funcionarios que hagan un mea culpa. Alguien dijo alguna vez: "Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros". Autoridades, funcionarios, demuestren lo que hicieron con ustedes. Que se haga justicia.

Silvia Leandro
DNI 23964975
Norma Santinello
DNI 2330822
Daniel Pérez
DNI 10059288
y otras firmas

¿Y si cerramos las canchas de fútbol?

Estamos en una sociedad donde hay mucha violencia e inseguridad. Esto pasa frecuentemente donde se aglomeran personas por determinadas circunstancias: partidos, recitales, manifestaciones, piquetes, etcétera. Los incidentes se aprecian sobre todo en el fútbol, con el fenómeno de las barras bravas. Pese a normas específicas contra la violencia deportiva, durante décadas los sucesivos gobiernos y dirigentes deportivos se han mostrado ineficaces para resolver o mitigar este problema que se agrava cada vez más. Pero la inseguridad no es irremediable. Hay que cambiar de métodos y tener la firme voluntad de resolver el problema, imitando a los gobernantes de otros países que han tenido éxito en erradicar la violencia, como ha ocurrido en diversas ciudades norteamericanas, en especial Nueva York, o en Bogotá (Colombia) y está ocurriendo en Río con el saneamiento de las favelas. Para ver y oír un partido o un recital con las modernas tecnologías no es indispensable asistir personalmente a un estadio ¿Por qué no se prueba cerrando las canchas por un tiempo (podrían ser seis meses), salvo para jugadores, dirigentes, periodistas e invitados especiales? Mientras tanto se planifican y ejecutan estrategias antidisturbios en los estadios y sus adyacencias (por ejemplo, colocación masiva de cámaras de seguridad, capacitación de fuerzas de seguridad, revisión de reglamentos, etcétera) y se observa qué hacen los barras bravas. Tal vez de esta manera las personas violentas se reúnan a ver los partidos ante un televisor en grupos reducidos en un bar o en la tranquilidad de su hogar, haciendo más vida de familia. Los recientes acontecimientos relacionados con Newell’s-Central ameritan que estas ideas sean tenidas en cuenta.

Raúl Miguel Ghione
DNI 6.033.754

Programa panfletario

Coincido plenamente con la opinión que el lector Cambiaso volcó en su carta destacada publicada el pasado lunes 21 de enero, donde hace referencia a un programa político televisivo. Sólo difiero con su solicitud de que ese programa panfletario se deje de emitir porque creo en la libertad de expresión y además para que sirva de demostración de la pobreza de razones del gobierno actual. Pero lo que resulta a todas luces inadmisible es que un canal del Estado, pagado por todos y todas, no incluya otros espacios donde se emitan opiniones diversas y no oficialistas, como si el gobierno de turno fuera el dueño del Estado. De esta forma quizás se podría lograr que los 6, 7, 8 ciudadanos que ven aquel programa, empiecen a escuchar otras versiones de la realidad y también clarifiquen sus ideas en orden a lograr un mayor equilibrio de criterio. Espero que así sea.

Carlos Oggero

Empatía con los discapacitados

Con este título, no me refiero a Maximiliano Marc, ni al resto de invidentes que existen en nuestro país, me refiero a los que tienen posibilidad de ver, pero se niegan a hacerlo: hoteleros de Córdoba, y a quienes no tienen voluntad política de sancionar una ley que proteja a los ciegos con sus lazarillos. Maximiliano fue rechazado de tener un hospedaje digno por tener como guía un lazarillo (no es lo mismo que mascota). Es como si a cualquier persona que se hospeda en un hotel le obligaran a dejar sus ojos en la puerta. Porque en el caso de Maxi, Bandit (su lazarillo), son sus ojos. Hay una historia de un ciego que con un cartel decía “Por favor, ayúdeme que soy ciego”, para que le dejaran unas monedas que lo ayudarían a vivir. Pasa un publicista y colabora modificando su cartel: “Hoy es primavera y no puedo verla”. Quizás, mi rol sea mínimo ayudando a Maxi a que todos tomen conciencia de que discapacitados en algo, somos todos, y en algún momento podemos estar en la situación de Maxi. Tengamos empatía con los discapacitados. En este caso, me gustaría cambiar el ayúdeme con estas palabras: “Ayúdenlos que se les pasa la vida y no pueden disfrutarla”.

Silvia Buonamico

Queja a servicio de salud

A través de la presente quiero que alguien me diga ¿para qué pago Previnca Salud para mi madre de 83 años de edad? Cuando llamé al servicio el 18 del corriente a la 1.30, me contestaron que los médicos no iban a levantar a mi mamá del piso ya que ellos no se ocupaban de eso. Cuando llamé por segunda vez pidiendo una ambulancia me preguntaron si no tenía un vecino o alguien a quien pedirle ayuda, y que llame al 911 o a los bomberos. El 911 me atendió muy bien y me mandaron tres patrulleros a quienes les doy las gracias infinitamente. Ahora alguien me puede explicar, ¿qué pago en Previnca Salud si no están para una emergencia? Si mi madre estaba quebrada ¿quién se hacía cargo? Desde ya le doy las gracias por hacer saber a la gente que debemos informarnos bien y por escrito lo que obtenemos por un servicio pago. Y quedo a la espera de la contestación de la empresa.

Alejandra V. Ciafardini
DNI 14.440.440

Desborde en las cloacas

Desde noviembre del 2012 que en barrio Belgrano estamos sufriendo por los desbordes que hay en las cloacas. En mi caso yo soy la más perjudicada porque se desborda en una de las cámaras que está dentro de mi casa y en la vereda. No sólo es la inmundicia que sale de ella, el olor a podrido que hay afuera y adentro de mi casa, sino también el riesgo que uno corre de contraer alguna enfermedad. Tengo dos hijas menores y cuatro perros a los que se les prohíbe salir al patio del frente. Necesito ayuda, ya no sé qué hacer. Todos los días llamo haciendo el reclamo a Aguas Santafesinas. Ya no doy más, me estoy enfermando de los nervios, necesito que me puedan entender y alguien me pueda ayudar.

Romina Espíndola

Realidad versus promesas políticas

En los medios de comunicación los dirigentes políticos de nuestra ciudad se rasgan las vestiduras ventilando sobre la colaboración que prestan a los centros vecinales y a los clubes de barrio, a los fines de que dichos establecimientos funcionen como espacio de contención para los niños y adolescentes. Sin embargo, en rigor de la verdad, cuando una persona común y corriente busca emprender una tarea digna y honorable como ser: ayuda a los niños _como es mi caso_, las puertas de nuestros políticos se encuentran cerradas, sobre todo, cuando se peticiona una pequeña ayuda económica, más no así, cuando nuestros logros se los adjudican como propios. Mi nombre es Pedro Jorge Bustamante, soy director técnico de fútbol a nivel nacional y hasta hace unas semanas era director del predio Polideportivo de Vecinal Sarmiento. Luché por un sueño, participar en una liga infantil, algo muy importante para la ilusión de casi sesenta pequeños. Lo cierto es que ante la apatía e indiferencia de los funcionarios políticos sea la “Dirección General de Vecinales”, sea “Defensa de Clubes de Barrio”, los mismos que con bombos y platillos se atribuyen logros y lanzan promesas al aire que no tienen correlato en realidad, me vi obligado a postergar toda la colaboración que presto a muchísimos niños del barrio. Sin más, ruego a aquellos que puedan o tengan intenciones de ayudar a nuestros pequeños se comuniquen con el número de teléfono 341-6385545.

Muchas gracias.
DNI 6018224