Vacaciones olvidables
Con la expectativa de siete lindos días de vacaciones nos presentamos el 10 de enero en el Aeropuerto "Islas Malvinas", a la hora 21 para decolar a las cero hora del lunes 11.

Viernes 28 de Enero de 2011

Con la expectativa de siete lindos días de vacaciones nos presentamos el 10 de enero en el Aeropuerto "Islas Malvinas", a la hora 21 para decolar a las cero hora del lunes 11. Primer problema: la partida se produjo a las 2, luego de cinco horas de espera, en un aeropuerto en que recién pasada la medianoche el concesionario del bar "se dio cuenta" de vender sándwiches y bebidas a las casi 200 personas que esperaban en el área de preembarque. El bar estaba habilitado en el hall común, pero los pasajeros ya habíamos hecho los trámites migratorios y no podíamos dar marcha atrás. Finalmente arribamos al promocionado destino (bastaba ver los carteles distribuidos en los vallados de las obras en construcción en Rosario) de Isla Margarita, otrora paradisíaco punto del Caribe. No fue así. Un grupo nos alojamos en el LTI Costa Caribe Beach Hotel; su nombre deslumbra, con el régimen todo incluido. Las quejas comenzaron cuando empezamos a transitar por el comedor estilo buffet, la calidad y variedad de comidas era muy floja, cuando empezaron las quejas generalizadas intentaron alguna mejora. Conseguir ser admitidos en el comedor mexicano o en el italiano fue una tarea aparte. Pero un grupo sufrimos el daño más grave: el 14 de enero a las 10, en un autobús puesto a disposición por el hotel, partimos hacia la ciudad de Porlamar. Alrededor de 20 minutos después, previo a ser interceptados por un automotor que simuló un desperfecto, se subieron, con suma violencia y portando armas, dos hombres que despojaron al pasaje de sus pertenencias. Como el ciudadano alemán Peter Adamek se resistía le dieron un culatazo en la frente provocándole heridas. El hotel sólo nos ofreció su solidaridad. La formulación de la denuncia en la policía fue una pérdida de tiempo. Una familia de una ciudad del sur santafesino sufrió el hurto de una suma en dólares que habían dejado en la habitación suficiente para abonar una excursión para cuatro personas, sé quiénes son, pero como el jefe de familia me dijo que se encargaría él de hacer saber lo que le pasó no corresponde de yo su nombre. ¿El hotel? Bien, gracias.

Hablando luego con pasajeros del mismo vuelo, pero alojados en otros hoteles, la queja sobre la atención y el servicio de comidas y bebidas era la misma. Para colmo, nuestra salida del hotel estaba prevista para la hora 3 del 18 de enero, en plena noche, nos llevaron con personal policial fuertemente armado hasta el aeropuerto. Lo último fue que allí fuimos tratados como los peores de los traficantes, no como turistas, la Guardia Nacional revisó descomedidamente cada uno de nuestros equipajes. Yo no lo ví, pero hasta el personal de Aduanas de Rosario se enteró que a una pasajera un numerario de la fuerza militar de Venezuela, en sus propias narices, le sacó una importante suma en dólares de su equipaje de mano, ante el airado reclamo de la mujer, sin culpa alguna ni intervención de superior alguno se los devolvió. En definitiva, si piensa viajar a Isla Margarita, piénselo dos veces. Si ya la contrató, tome las precauciones y recaudos para intentar pasarla bien sin sobresaltos. Que no sean unas vacaciones olvidables como las nuestras.

Miguel Ernesto Ramos

DNI 1.699.211