Usuarios indefensos
Por inconvenientes en mi línea del celular de la empresa Personal, luego de tanto insistir recurrí a la oficina Defensa del Consumidor. El problema era que yo pagaba un abono con factura fija por 250 minutos libres...

Martes 04 de Enero de 2011

Por inconvenientes en mi línea del celular de la empresa Personal, luego de tanto insistir recurrí a la oficina Defensa del Consumidor. El problema era que yo pagaba un abono con factura fija por 250 minutos libres y a la empresa, en su sistema informático, le figuraba que la línea estaba a tarjeta, siendo que todos los meses yo recibía y abonaba la misma. Tanto reclamar, y no tener solución, hasta que un día cortaron la línea. El abogado de Personal se presentó a la audiencia fijada, reconociendo el error de la empresa, denominándolo como una "inconsitencia en el sistema", haciéndome una propuesta económica en carácter de resarcimiento. Mi objeción fue que la suma ofrecida era una burla, por lo que yo prefería en lugar de ese monto, un tiempo de abono bonificado, por lo que el abogado aprobó mi propuesta, comentando que para la empresa era más sencillo resarcirme con abono en lugar de dinero. Todo esto se escribió y lo firmamos en varios ejemplares. Pasó el tiempo y no obtuve respuestas de la empresa, aunque el abogado dijo que en pocos días me llamarían para solucionar el inconveniente. Pasado casi un año del perjuicio ocasionado por el corte de mi línea, nos presentamos a la nueva audiencia fijada. Se presentó otro abogado, quien despectivamente y en forma burlona dijo que seguían reconociendo el error, pero se mantenía la propuesta irrisoria y absurda ofrecida en aquella primera oportunidad. Esa suma la llevaba gastada en los pagos de estacionamiento, de todas las veces que fui a reclamar. No es de ignorar como actúan estas empresas monopólicas con respecto a los usuarios. Si uno se atrasa, o deja de pagar, figura en Veraz por muchos años y llueven cartas documentos. Pero lo más indignante fue la poca defensa de los abogados de Defensa del Consumidor. Se mostraban casi amigos de los abogados de la empresa demandada, por lo que tuve que retirarme para no sentirme más ridículo. Mi problema no fue solucionado, ni fue sancionada la empresa con ninguna multa. La culpa fue mía. Olvidé que vivo en Argentina.

Miguel Angel Simili