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Uruguay elige entre la continuidad de la izquierda o el nuevo rostro conservador

El ganador no tendrá mayoría parlamentaria. Los sondeos pronostican que el candidato de centro Lacalle Pou forzará a Tabaré Vázquez a definir la presidencia en un ballottage.

Domingo 26 de Octubre de 2014

Uruguay decidirá hoy si ratifica en el poder a una izquierda que ha combinado conquistas sociales con proyectos progresistas como legalizar la marihuana, o si le da una nueva oportunidad a los conservadores que buscan desechar parte de esa controvertida iniciativa y reducir la creciente inseguridad. La opción es entre el regreso del izquierdista Tabaré Vázquez o el debut del joven conservador Luis Lacalle Pou, que representan programas, ideas, visiones de país y trayectorias distintas. El resto mira desde la tribuna. Son siete fórmulas las que compiten por la presidencia en un total de 2.620.717 habilitados para votar. Dos cosas son claras, no seguras, a juzgar por los números. El presidente no se definirá hoy, sino que deberá pasar por una segunda vuelta el 30 de noviembre. A juzgar por las cifras nadie alcanzará el 50 por ciento más un voto, necesarios para vencer. La segunda es que ningún partido obtendrá las tan codiciadas mayorías parlamentarias que permitieron al Frente Amplio en las elecciones de 2004 y 2009 lograrlas y sacar todas las leyes que se propuso sin depender de acuerdo alguno.

Todos los sondeos pronostican que el candidato de centro, Lacalle Pou, forzará Tabaré Vázquez, a definir la presidencia en un ballottage, que promete ser la elección más ajustada en 20 años. Vázquez, un oncólogo de 74 años, llevó por primera vez al izquierdista Frente Amplio (FA) al poder hace una década con una rotunda victoria. Ahora tiene el reto de mantenerlo allí por los próximos cinco años montado en logros como un bajo desempleo, disminución de pobreza y crecimiento económico sostenido. Pero no parece una tarea fácil. Aunque las encuestas le dan una victoria en primera ronda con al menos el 43 por ciento de los votos frente a un piso de 31 por ciento de Lacalle Pou del Partido Nacional (PN), no lograría la mayoría absoluta necesaria para consagrarse en esa instancia. Y su rival conservador daría pelea en un ballottage gracias al descontado apoyo del Partido Colorado (PC).

Lacalle Pou, abogado de 41 años hijo de un ex presidente, ha refrescado el rostro de los conservadores con una campaña que propone reformar el sistema educativo, garantizar una mejor atención sanitaria y reducir la inseguridad, algunos de los temas que desvelan a los uruguayos.

¿Marihuana? Lacalle Pou dijo que está a favor del autocultivo de marihuana, pero si gana planea derogar la parte de la iniciativa del presidente José Mujica que permite la producción y venta de cannabis, un proyecto pionero en el mundo que busca cambiar el enfoque de la lucha contra el narcotráfico pero que es resistido por la mayoría de los uruguayos. Mujica aún trabaja en la instrumentación del nuevo sistema, que no logró cumplir con el calendario previsto dado la falta de precedentes en el mundo.

Pero aún si Lacalle Pou triunfara, derogar una ley promete ser un ejercicio de negociación con otras fuerzas políticas: las encuestas pronostican que nadie obtendrá una mayoría legislativa en el Congreso como la que le permitió a la izquierda impulsar las leyes de matrimonio del mismo sexo y del aborto.

Estabilidad. A nivel económico las propuestas de los partidos no difieren mucho, y todos reconocen los logros de la estabilidad económica de los últimos años, aunque Lacalle Pou criticó el alto déficit del país y el hecho de que la inflación supera el rango meta. Hace más de una década que Uruguay crece sin parar, ha recuperado el grado de inversión en el camino y la deuda en dólares representa menos de la mitad del total. Como resultado, logró bajar la pobreza a un 11,5 por ciento de los 3,3 millones de habitantes. Por eso la balanza podría ser inclinada por temas como el de la marihuana y la inseguridad.

Aunque Uruguay es un país con bajo nivel de delitos en comparación con el resto de Latinoamérica, la situación se ha ido deteriorando y sus ciudadanos ocupan el segundo lugar en cuanto a inconformidad con la seguridad pública. Con el argumento de que podría representar un riesgo a la seguridad, Lacalle Pou se opone a dar refugio a seis prisioneros de Guantánamo, un compromiso del actual gobierno con Washington para colaborar con el cierre de la prisión estadounidense en Cuba. A pesar de que criticó la postura del opositor, Mujica dijo que consultará su decisión con quien resulte electo.

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