Miércoles 18 de Febrero de 2015
El cortoplacismo en función de obtener un rédito inmediato es moneda corriente, postergando soluciones a los diversos problemas que padece la sociedad en su conjunto. Al día de hoy y en tiempos en los que transitamos un período de fin de ciclo, quienes se postulan a la presidencia, gobernaciones de provincias, intendencias y demás cargos, ¿exhiben planes concretos de gestión coherentes y sustentables en el tiempo? ¿Cómo se implementarán políticas económicas con el fin de reducir el excesivo gasto público y estimular a los sectores que dinamizan la producción, el desarrollo y la vida del país sin caer en recesión? ¿Desde qué lugar se vuelve a instaurar un clima de respeto hacia la autoridad en todos los ámbitos? ¿De qué formas se contienen a sectores totalmente vulnerables, excluidos de todo y perforados por la delincuencia organizada? ¿Por qué el Estado no dota de verdaderas herramientas para alejarlos de tantos flagelos, sin caer en medidas o anuncios demagógicos?. ¿Cuáles serán las políticas sanitarias de fondo, adaptables a las problemáticas que se presentan coyunturalmente y luego pasan a ser crónicas? ¿La inseguridad se administra con más móviles, policías y gendarmes en la calle o con la convicción de un plan que ensamble atención, prevención, sumando un Poder Judicial acorde a la complejidad de las circunstancias? Ya estámos inmersos en un año que será sumamente político, vemos las calles plagadas de gigantografías con las imágenes de quienes pretenden postularse, con incripciones y eslóganes voluntaristas que en el fondo no dicen nada. La intencionalidad es instalar candidatos y en algunos casos no se sabe para qué... Hay muchos interrogantes más que responder y al presente no tienen respuestas creíbles de ningún dirigente o funcionario. Los partidos políticos han pasado a ser siglas y escudos sin contenido alguno, simplemente para que unos pocos hagan prevalecer sus egos y personalismos, con el dinero generado de la actividad pública. Sólo han conseguido eliminar los espacios para la formación y participación, así de esta forma no se debata absolutamente nada democráticamente. ¿Se concebirá un país en el que convivamos en un marco de estabilidad en todo el sentido de la palabra? ¿Emergerá una clase dirigente consciente de las consecuencias e implicancias de la connivencia con quienes aportan destrucción a la valoración y dignidad de una sociedad que declinó ante el miedo y la resignación? Es el inicio de una campaña que comenzó mostrándonos miserias humanas de la más baja calaña y más aún cuando parten de quienes por elección popular se les ha conferido la potestad de gobernar o ser un factor de oposición. Tengámoslo muy en cuenta a la hora de ejercer nuestro derecho ciudadano.
Alberto Arias Pesado / DNI 18.490.920