Martes 19 de Mayo de 2015
Urge desesperadamente para el oficialismo, sacar al doctor Fayt de la Suprema Corte. Parece una obsesión en la realidad, que ya roza lo patológico. Sin embargo, no hay urgencia en pedir la renuncia del vicepresidente, Amado Boudou ni del señor César Milani. Cada cual con su mochila en sus espaldas (distintas, claro está), junto a otros personajes que, desde otro ángulo, dañan la imagen de la República, las instituciones como el tejido social. Incluyo en la nómina a ciertos jueces y fiscales obsecuentes, que lo que menos buscan es la verdad. Salta a la vista. Es evidente, como grotesco, ¿por qué no pasamos por un tamiz todo lo que no es potable, y se deja a un lado mezquinos intereses que nos perjudican a todos sin excepción? La República lo merece.
Nora Cardarelli / DNI 14.510.012