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Urdangarin exime a la realeza española de sus negociados

El esposo de la infanta Cristina está sospechado de apropiarse de 6 millones de euros de fondos públicos. El rey habría estado al corriente.

Domingo 24 de Febrero de 2013

El yerno del rey de España, Iñaki Urdangarin, que declaró ayer ante un juez de Baleares que lo investiga por presunta corrupción, intentó alejar a la Casa Real de este escándalo que cerca cada vez más a esta institución. El esposo de la hija menor del rey Juan Carlos, la infanta Cristina, es sospechoso, al igual que su ex socio, Diego Torres, de haber desviado 6,1 millones de euros de dinero público a través del Instituto Nóos, una sociedad de mecenazgo que presidió entre 2004 y 2006.

Urdangarin, ex campeón olímpico de balonmano de 45 años reconvertido en hombre de negocios, empezó su comparecencia en Palma de Mallorca (Baleares) leyendo un comunicado en el que intentó mantener al margen de la investigación a la familia real que, según unas informaciones conocidas a lo largo de esta semana, podrían haber estado al corriente y asesorado las actividades de su empresa sin fines de lucro. "Declaro que la Casa de Su Majestad el Rey no opinó, asesoró, autorizó o avaló las actividades que yo desarrollaba en el Instituto Nóos", señaló Urdangarin. "Por el contrario, cuando tuvo conocimiento de la existencia de reproches políticos a las Administraciones públicas contratantes, la Casa de Su Majestad el Rey me trasladó las recomendaciones oportunas para que dejara de realizar una actividad que no consideraba adecuada para mi status institucional y así lo hice", indicó. Igualmente, negó que disponga de cuentas en Suiza y que utilice testaferro alguno para sus finanzas. Según testigos, Urdangarin se mostró "tranquilo y seguro de sí mismo" ante el tribunal y no se negó a contestar a ninguna pregunta.

Durante toda la semana, la prensa española fue revelando en contagotas datos procedentes de mensajes de correo electrónico atribuidos a Urdangarin y entregados al juez por su socio Diego Torres que indicarían que el monarca habría apoyado y seguido de cerca los negocios de su yerno.

Estas revelaciones son comprometedoras para una Casa Real que, desde fines de 2011, intenta marcar distancias entre las actividades profesionales de Urdangarin y la institución, al mismo tiempo que trata de mantener a la infanta totalmente al margen de la investigación por corrupción de su marido.

Se estrecha el cerco. Pero la inquisición del juez cada vez estrecha más el cerco en torno al núcleo de la familia real y tras Urdangarin, declaró ante el magistrado Carlos García Revenga, secretario personal y hombre de confianza de las infantas Cristina, de 47 años, y Elena, de 49. El hombre de confianza de las infantas fue interrogado sobre "las labores de asesoramiento o consulta que pudiera haber llevado" al yerno del rey Juan Carlos. En Palma de Mallorca, el juez José Castro continúa recopilando meticulosamente las piezas del expediente de este escándalo que ya hizo declarar a Urdangarin hace un año.

Este nuevo capítulo judicial llega en el peor momento para el rey que, a sus 75 años, volverá a pasar por el quirófano por séptima vez en menos de tres años el próximo 3 de marzo por una agudización de una hernia discal. Apoyado en unas muletas desde que fue intervenido de la cadera en noviembre, el rey cada vez cede más su puesto en las ceremonias oficiales al heredero de la Corona, el príncipe Felipe, que acaba de cumplir 45 años y parece el único capaz de asegurar la pervivencia de la monarquía. El viernes, tras varios llamamientos hechos por políticos para que el rey abandone su puesto y rumores sobre una eventual abdicación, la Casa Real salió al paso de los mismos. El rey "no tiene ninguna intención de abdicar", afirmaron fuentes de la Casa Real.

Pero en una España minada por la austeridad y el desempleo, la opinión pública ya no perdona los escándalos de corrupción que salpican a los más altos símbolos del Estado y menos de la monarquía, intocable durante mucho tiempo.

Desprestigio

La Casa Real ha marcado distancia con Urdangarin, sin evitar con ello que el caso de corrupción dañe seriamente a la imagen de la corona.

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